domingo, 29 de noviembre de 2015

Comienza la aventura en el Amazonas

Volamos hacia Leticia, en el extremo sur de Colombia, donde nos esperaba Joel, nuestro guía por el Amazonas. Alojaríamos una noche en este pueblo para luego iniciar nuestra aventura por el gran canal. El calor y la humedad del lugar era impresionante, completamente diferente a Bogotá. Joel nos fue a buscar en un taxi y una moto, así nos llevaba a todos al hotel. De primera nos llamó la atención que no tenían agua caliente para bañarse, pero en realidad con el calor que hacía se agradecía la frescura del agua fría. Luego de una ducha, de comer y una buena noche de descanso estábamos listos para iniciar nuestro viaje.

Arriba de la lancha, listos para iniciar la aventura

Botas de goma, linterna, repelente para mosquitos, una pequeña mochila con ropa de cambio para los 4 días que estaríamos viajando, cámaras varias, comida y mucha agua. Con eso estábamos listos para partir nuestra aventura.

Partimos al río y nos subimos a una lancha junto con un par de coolers para llevar la comida y de Juan nuestro chofer para la lancha. En pocos minutos de nuestra partida nos encontrábamos en la frontera con Perú y Brasil. Mirábamos para un lado teníamos Colombia, para otro Perú y un poco más lejos a Brasil. No había ningún control fronterizo, la gente podía ir y venir como se le diera la gana. 


Frontera con Perú
Nuestro primer destino sería la reserva natural Victoria Regía, a unos 20 minutos de Leticia. Conocido por ser una reserva con las plantas de loto más grandes del Amazonas. Supuestamente un niño pequeño puede subirse sobre ellas y éstas no se van a hundir. Dependiendo de la época del año se podrá encontrar más o menos agua, pero siempre se podrá recorrer el lugar a través de una pasarelas.

Lotos Gigantes

La visita también incluía un acercamiento con dos Guacamayos uno rojo y otro azul. Hermosas aves. Un símbolo de Leticia, los podrán encontrar en los variados souvenirs del pueblo. Son bien amistosos mientras les des comida, nosotros les dimos unos pedazos de pan, si de les acercas sin comida te podrían sacar un dedo, el pico que tienen es muy muy fuerte.

Están actualmente en peligro de extinción. 


Con mis amigos los Guacamayos
En esta oportunidad, Joel también nos presentó el fruto del Huito, el cual tenía un líquido transparente en un inicio, pero al par de minutos, una vez que se oxida, se vuelve negro. Lo usan para pintarse y hacerse tatuaje naturales. No es necesario mezclarlo con nada, simplemente dibujar sobre la piel con palito es suficiente para que la marca quede ahí por algunos días. Puede durar entre 5 hasta incluso 10 días, dependiendo de cuánto te refriegas al bañarte.

Tatuaje con Huito

sábado, 28 de noviembre de 2015

Andrés Carne De Res, un lugar mágico

Bienvenidos a Andrés Carne de Res

Un restaurant donde la comida no lo es todo. La experiencia que vives durante tu visita es a otro nivel. Un espectáculo de luces tanto dentro como fuera del establecimiento. Un mesero más simpático que otro. Te hacen sentir especial con magos que vienen a tu mesa y orquestas que tocan al lado tuyo. No escatiman en gastos y hacen que tu experiencia sea inolvidable. Lo recomiendo 100%.

Ubicado en Bogotá y en la ciudad de Chia, a unos minutos a las afueras de Bogotá. Andrés Carne de Res es un restaurante muy especial y un lugar que deben visitar. 

Empecemos por la decoración, un lugar con más cachureos creo que es difícil de encontrar. Hay cosas colgando, en las paredes, en la barra, en los baños, donde mires, no hay un espacio vacío. La luz es baja, lo que lo hace más acogedor. La mayoría de las cosas que usan para decorar son reutilizaciones de otras cosas. Por ejemplo, un canasto metálico donde estaban todas las salsas era hecho de una antigua tapa de olla metálica. La puerta de salida estaba decorada con centenares de tapas de botellas metálicas aplastadas creando una gran lata. 

Un canasto con aliños, salsas u aceite

El lugar es gigantesco, para ser un solo restaurante es enorme y lo impresionante es que está repleto de gente. Demoraron cerca de una hora en darnos una mesa, mientras tanto nos llevaron a una mesa tipo bar, más angosta donde podíamos pedir cosas para tomar y picoteo. Ahí pedimos papitas criollas y una arepa de maíz con queso, exquisito todo. Para tomar pedimos una limonada cerezada, la ofrecían como algo especial del lugar.

La carta: el menú por si solo es algo impresionante y ellos lo tienen claro. Un libro de más de 60 páginas, incluye desde las entradas, sopas, carnes, mariscos, postres, cocteles, vinos, etc. Si bien algunas páginas son publicidad, la mayoría tienen un listado de unas 20 opciones en cada una de sus páginas. No había visto nunca un menú tan extenso. En la portada incluye un mensaje: “Este menú es tuyo, llévatelo sin vergüenza” y así lo hice.

El local de bogotá
Una vez en la mesa pedimos el plato principal. Nos atendieron 3 meseros diferentes, todos muy buena onda. Nos trajeron de entrada un platito con diferentes frutas en lugar de pan, entre las frutas había: mandarina, coco, mango verde, uvas, golden berries (phylsalis) y un par más. Nos advirtieron que la comida demoraría entre 30 a 45 minutos en estar lista, a mi me pareció que en menos de 20 ya la teníamos en frente aunque puede ser que se me pasó muy rápido el tiempo con lo entretenida que estaba viendo el lugar.  

Pedimos Yucas con Hogao (una papas largas con una especie de guizo de tomate con algo de picante), un carne acompañado por un tomate relleno con puré y un filet mignon que venía en medallones con tocino, acompañados con una salsa de champiñones exquisitas y papas criollas. El filet mignon es de lo más ricos que he probado, creo que principalmente porque el tocino estaba buenísimo. Además lo servían en una tabla de madera con una plancha metálica caliente lo que era muy buena idea porque así siempre comías un trozo caliente, no perdía la temperatura con el tiempo.  Para tomar nos pedimos un trago que se llamaba “medio lulazo”, en base de smirnoff, granizado de mandarino y lulo (una fruta colombiana). Sabía un poco amargo, pero a la vez dulce y con textura lechosa como un smoothie. Era bastante especial, para que lo prueben si tienen la oportunidad.

De los mejores filetes que he comido, no aguanté y pedí el mismo plato en el local de Bogotá. Y esas papas criollas mmm se me hace agua la boca ver la foto

De postre no alcanzamos a pedir nada, ya no podíamos comer más, estábamos absolutamente satisfechos. Pedimos la cuenta, la cual la trajeron en una bandeja con una lupa, linterna y dulces. Pagamos y nos fuimos gorditos y felices. A la salida nos encontramos con la grata sorpresa de una GRAN fuente llena de frutillas donde podíamos sacar las que quisiéramos, me encantó el concepto.



El taxi que nos llevó de regreso a Bogotá nos explicó que después de las 18hrs es tanta la demanda que incluso cobran cover para entrar y se suele pedir reserva. Ofrecen la opción de contratar un chofer para que te lleve en tu propio auto a tu casa para que puedas tomar tranquilo. La gente viaja fuera de Bogotá especialmente para ir al restaurant.

La versión de Andrés Carne De Res que está en la capital se encuentra en un edificio de unos 6 pisos donde cada piso tiene una temática. Desde barras de ensaladas hasta el último piso donde hay variadas actividades para los niños: pintar polleras, hacer galletas, etc. Entretención para todos

No se lo pueden perder. Yo quedé fascinada.




domingo, 15 de noviembre de 2015

¡Colombia!

En mayo del 2014 hicimos un viaje a Colombia junto con mi familia. El motivo principal del viaje fue visitar la selva Colombiana, pero pasamos algunos días en Bogotá y alrededores.

Aterrizamos en Bogotá y tomamos un taxi al hotel Ambala que habíamos reservado por booking.com Una vez ahí nos dicen que no hay piezas disponibles y que teníamos que buscar en otro hotel. Empezamos mal nuestra llegada, pero teníamos todas las intenciones de cambiar esta situación. Dimos algunas vueltas con el taxista, que era muy buena onda, y encontramos alojamiento en un lugar medianamente cerca del primer hotel, por suerte no perdimos tanto tiempo.

Zipaquirá
En el hotel pedimos sugerencias para hacer algo este primer día, nos recomendaron visitar Zipaquirá. Ubicado a unos 50 minutos de Bogotá, nos fuimos en el mismo taxi en el que llegamos, éramos 4 personas lo que hacía que el taxi nos saliera a cuenta. No recuerdo bien cuánto nos cobró por llevarnos ahí, pero fue un viaje muy ameno.

Además de la linda vista del pueblo, que se puede apreciar desde lo alto de algunos de los cerros que la rodea, la atracción principal de este lugar es la gran mina de sal que tienen. Es una mina que aun está en funcionamiento y que aprovecharon de transformarla en una atracción turística.

Catedral de Sal
La entrada a la mina parece un lugar muy sencillo y no llama mucho la atención. Todo empieza a cambiar cuando empiezas el descenso al lugar y te dan la bienvenida con un techo cubierto de luces LED de diferentes colores. Una mezcla de tecnología y antigüedad.

Ubicada a casi 200 metros bajo tierra, la mina de sal de Zipaquirá la han convertido en una hermosa catedral que incluye varias cámaras iluminadas con luces fluorescentes de color azul, blanco y morado que van alternando cada cierto tiempo. La luz azul y morada le dan una bonita tonalidad al lugar, pero no te permiten apreciar la textura de sal.

La catedral cuenta con diferentes cámaras para realizar ceremonias y varios matrimonios se han celebrado ahí adentro. Tiene un lugar para la ceremonia religiosa y otro para la comida. La mina proporciona un gran nivel de paz a pesar de estar plagado de turistas. Se podría pensar que se produce mucho eco ahí dentro, pero ocurre todo lo contrario.

Podrán ver grandes esculturas hechas en sal, desde simples cruces hasta santos más elaborados.


Otra de las grandes atracciones de esta mina es un espejo de agua. Cuentan en una de sus cámaras con una superficie que tiene algunos centímetros de agua y ésta al estar tan quieta y por la luz del entorno pareciera un gran espejo. Es un efecto óptico muy interesante de ver.

Al finalizar el tour de unas 2 horas, se puede ver una película en 3D que explica cómo funciona todo este mundo de la sal. Recomiendo que se queden a ver la película.

La comida y los souvenirs que pueden encontrar ahí no son la gran cosa, si pueden, lleven algo de comer desde Bogotá.

Zipaquirá

A la salida de la mina, se pueden encontrar con un trencito a motor que les puede dar un pequeño tour por el pueblo de Zipaquirá. Lo recomiendo. El tour debe durar una media hora y te pasea por las calles del pueblo permitiendo ver las plazas, el comercio y la catedral colonial.

Sin duda es un lugar que hay que visitar al estar en Bogotá.