lunes, 25 de agosto de 2014

Viajando de Grecia a Turquía: Santorini-Kos-Bodrum-Kusadasi


Para seguir a nuestro destino que era Turquía teníamos dos opciones: volver a Atenas y tomar un vuelo o seguir en ferry hasta Kos. La primera opción era más cara y demorosa, volver a Atenas desde Santorini que demora muchas horas y todo lo que implica tomar un vuelo. La segunda opción mantenía el flujo del viaje, pero se corría un pequeño riesgo de días y horarios de funcionamiento de los ferries debido a la temporada baja.  Teníamos que tomar un ferry en la noche para llegar en la madrugada a esta nueva isla.

Nos aventuramos con la segunda opción, además de ser más económica nos permitía conocer un poco más. La ruta era Santorini - Kos - Bodrum. El ticket a Bodrum lo teníamos que comprar en Kos, por lo que íbamos a la suerte de la olla dado que no sabíamos los horarios de funcionamiento. Llegamos bien temprano a Kos, los puestos para comprar tickets a Bodrum aun no abrían y nos dijeron que posiblemente no todos abrieran. Eramos un grupo de 6 y no había mucha gente, lo que aprovechamos para negociar un poco el precio y ahorrar algunos Euros.

El viaje de Kos a Bodrum era corto y fuimos en una lancha grande/ferry chico. Bodrum ya es territorio Turco, lo que implicaba pasar por policía internacional al llegar. Eso demoró un poco más la entrada, pero dentro de todo fue bastante expedito, había poca gente y los policías fueron muy amables con nosotros. En Bodrum salimos a recorrer antes de seguir a nuestro próximo destino: Kusadasi, donde nos encontraríamos con la Ale. Bodrum es un puerto/balneario bastante conocido y dentro de las cosas que se pueden visitar son unas ruinas y mausoleos. Nosotros alcanzamos a pasar a las ruinas que correspondían al castillo de San Pedro, muy bien restaurado y conservado, fue construido en el sigo XV.
Habiendo comido y paseado un poco, tomamos un bus a Kusadasi, a unas 3 horas de Bodrum.

Fue un día con muchos viajes.

sábado, 23 de agosto de 2014

Santorini


Santorini, la isla Griega más famosa debido a su conjunto de construcciones de color blanco a los costados de la isla y característicos techos azules.

Fue la isla con más gente en la que estuvimos, aquí no se notaba tanto la temporada baja. Nos quedamos en un hostal fuera del centro, pero al lado de la playa. Las playas tenían poca gente, ya no hacía tanto calor por lo que la mayoría de la gente se iba a pasear al centro. Me gustó mucho el centro, puedes caminar mucho tiempo por sus pasillos estrechos, subiendo y bajando las interminables escaleras sin aburrirte. En cada lugar que te detienes cuentas con una vista increíble para admirar y tomar fotos. El color blanco del lugar da una sensación de paz y tranquilidad muy relajante.




Si lo puedo llamar así, la punta de la isla fue de los lugares más lindos que admiramos. Encontramos un mirador desde donde podíamos apreciar este cúmulo de casas blancas, y que junto con un par de molinos de viento le daban un toque muy especial.

El atardecer en Santorini

Se pueden encontrar varias iglesias en esta isla

Burros subiendo las escaleras de Santorini. Los utlizan mucho para transportar las maletas y carga de los turistas.


Tomando un rico desayuno a orillas de la playa: waffle con fruta y salsa de chocolate
A las orillas de la playa se pueden encontrar variados pubs y restaurantes. Fuimos a uno en particular donde había música en vivo, muy agradable, fue una noche relajada.


sábado, 16 de agosto de 2014

Ios

Vista desde el Ios Resort 

Llegamos a la isla de Ios donde nos fue a buscar Mike, el dueño del hotel donde nos íbamos a quedar. Era un hombre muy musculoso, tomaba nuestras mochilas como si nada, quedamos todos con la boca abierta, era como Hercules. Llegamos al hotel: Ios Resort donde nos estaba esperando un perro gigante, un pastor alemán que parecía un oso. Era el perro de Mike, Tyson. encontramos genial el nombre en combinación con el de su dueño: Mike Tyson.

Esta isla estaba tan vacía o más que Mykonos, un agrado tener un lugar tan lindo sin un tumulto de gente. El hotel estaba a distancia caminable de una de las calles principales y distancia caminable del centro. El día que llegamos Mike nos invito a carretear con él. Primero nos quedamos viendo el partido de fútbol que estaban viendo él con sus amigos y luego partimos al Flames bar, un bar bien chico, pero con mucha energía. Ofrecían una polera de regalo con el nombre del bar al comprar varios Jägerbombs (red bull con Jägermeister), un trago que se ha vuelto muy popular y es bastante rico. Consiste en poner un vaso de un shot con Jägermeister dentro de otro vaso más grande al cual se le hecha Redbull y luego al tomarlo éstos se mezclan, si no lo han probado háganlo.



En Ios comimos la comida más rica del viaje. Mike nos recomendó un restaurant llamado Katogi, está en el centro. Pedimos de todo un poco, eran pequeños platos ideales para picotear y compartir. Uno más rico que el otro, tuvimos que volver para poder degustar esa comida nuevamente, y nos acordamos todo el viaje de ese lugar. La hospitalidad del restaurant también era de otro nivel, la niña que nos atendió nos regalaba unos shots cada tanto y tomaba con nosotros. No se pueden perder este lugar si van a Ios. La decoración del lugar también está muy entretenida.


Estuvimos en la playa un buen rato, esa que se ve a mis espaldas en la foto de arriba. Ahí tomamos sol, disfrutamos el agua tibia e hicimos paddle surf: consiste en andar en una tabla de Surf y avanzar con un remo. El agua estaba tranquila por lo que se avanzaba bien rápido.



Un auto es necesario para recorrer la isla y llegar de la ciudad a las playas. También hay buses pero al ser temporada baja demoraban mucho en pasar. Cuando fuimos a recorrer la isla, nos encontramos con un grupo de cabras, todas con un cascabel colgando del cuello. No me había tocado ver tantas cabras con cascabel. Estaba entretenido ya que el moverse producían música agradable.


sábado, 9 de agosto de 2014

Mykonos

Puerto de Mykonos
Mykonos, la primera de las 3 islas Griegas que visitamos. Fuimos cuando la temporada ya había terminado, a principios de Octubre. Por un lado muy bueno: las playas estaban vacías y los precios de los alojamientos eran bajos, por otro lado no tan bueno ya que muchas cosas estaban cerradas y no hay tanto donde elegir, pero el tener una playa con agua tibia y cristalina no tiene precio.  Recomiendo 100% ir en esta época.

En Mykonos nos alojamos en un hotel resort a precio de hostal. Se llamaba Argo hotel, con trago de bienvenida, piscina, jacuzzi y desayuno incluido. Cerca de $13.000 CLP por persona la noche.



Dentro de las cosas que hicimos en la isla, aparte de tomar sol y disfrutar el agua, nos atrevimos a arrendar unas motos. Nunca había andado sola en moto por lo que fue muy emocionante para mi. Bastaba mostrar la licencia de manejar, firmar un papel donde declarabas que sabías manejar una moto (aunque no supieras) y listo. Nos aventuramos a recorrer la isla, entre varios lugares que visitamos llegamos a un farol en el sector llamado Fanari. Desde este lugar se puede apreciar una hermosa vista, vale la pena visitarlo.

Farol de Mykonos en el sector de Fanari

La gracia de andar en moto en este lugar es que puedes andar muchos kilómetros con poca bencina, algo que se agradece cuando hay pocos lugares donde cargar combustible. Además, facilita enormemente la vida a la hora de buscar estacionamiento en los sectores más poblados, las calles son muy apretadas y los estacionamientos suelen estar todos copados.

La ciudad de Mykonos, Jora, es como un pequeño laberinto, recomendable pasear a pie. Se podrán encontrar construcciones de color blanco con uno que otro techo pintado en azul o café. La ciudad está muy orientada a los turistas: restaurantes, tiendas de ropa y souvenirs.

Sector conocido como la pequeña Venecia



Esta isla es la única de las tres que visitamos que cuenta con molinos de viento. Tiene 5 ejemplares. Es un lindo lugar para tomarse fotos y admirar la vista de la pequeña Venecia.



Mykonos tiene una superficie de 85 kilómetros cuadrados y cerca de 11.000 habitantes

Banderas de Grecia

Con la moto que arrendamos y el mar Egeo a mis espaldas