domingo, 15 de noviembre de 2015

¡Colombia!

En mayo del 2014 hicimos un viaje a Colombia junto con mi familia. El motivo principal del viaje fue visitar la selva Colombiana, pero pasamos algunos días en Bogotá y alrededores.

Aterrizamos en Bogotá y tomamos un taxi al hotel Ambala que habíamos reservado por booking.com Una vez ahí nos dicen que no hay piezas disponibles y que teníamos que buscar en otro hotel. Empezamos mal nuestra llegada, pero teníamos todas las intenciones de cambiar esta situación. Dimos algunas vueltas con el taxista, que era muy buena onda, y encontramos alojamiento en un lugar medianamente cerca del primer hotel, por suerte no perdimos tanto tiempo.

Zipaquirá
En el hotel pedimos sugerencias para hacer algo este primer día, nos recomendaron visitar Zipaquirá. Ubicado a unos 50 minutos de Bogotá, nos fuimos en el mismo taxi en el que llegamos, éramos 4 personas lo que hacía que el taxi nos saliera a cuenta. No recuerdo bien cuánto nos cobró por llevarnos ahí, pero fue un viaje muy ameno.

Además de la linda vista del pueblo, que se puede apreciar desde lo alto de algunos de los cerros que la rodea, la atracción principal de este lugar es la gran mina de sal que tienen. Es una mina que aun está en funcionamiento y que aprovecharon de transformarla en una atracción turística.

Catedral de Sal
La entrada a la mina parece un lugar muy sencillo y no llama mucho la atención. Todo empieza a cambiar cuando empiezas el descenso al lugar y te dan la bienvenida con un techo cubierto de luces LED de diferentes colores. Una mezcla de tecnología y antigüedad.

Ubicada a casi 200 metros bajo tierra, la mina de sal de Zipaquirá la han convertido en una hermosa catedral que incluye varias cámaras iluminadas con luces fluorescentes de color azul, blanco y morado que van alternando cada cierto tiempo. La luz azul y morada le dan una bonita tonalidad al lugar, pero no te permiten apreciar la textura de sal.

La catedral cuenta con diferentes cámaras para realizar ceremonias y varios matrimonios se han celebrado ahí adentro. Tiene un lugar para la ceremonia religiosa y otro para la comida. La mina proporciona un gran nivel de paz a pesar de estar plagado de turistas. Se podría pensar que se produce mucho eco ahí dentro, pero ocurre todo lo contrario.

Podrán ver grandes esculturas hechas en sal, desde simples cruces hasta santos más elaborados.


Otra de las grandes atracciones de esta mina es un espejo de agua. Cuentan en una de sus cámaras con una superficie que tiene algunos centímetros de agua y ésta al estar tan quieta y por la luz del entorno pareciera un gran espejo. Es un efecto óptico muy interesante de ver.

Al finalizar el tour de unas 2 horas, se puede ver una película en 3D que explica cómo funciona todo este mundo de la sal. Recomiendo que se queden a ver la película.

La comida y los souvenirs que pueden encontrar ahí no son la gran cosa, si pueden, lleven algo de comer desde Bogotá.

Zipaquirá

A la salida de la mina, se pueden encontrar con un trencito a motor que les puede dar un pequeño tour por el pueblo de Zipaquirá. Lo recomiendo. El tour debe durar una media hora y te pasea por las calles del pueblo permitiendo ver las plazas, el comercio y la catedral colonial.

Sin duda es un lugar que hay que visitar al estar en Bogotá.

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