domingo, 13 de agosto de 2017

Parque Nacional Arusha - Día 3 en Tanzania

Llegamos a pasar la noche a un hotel en Arusha que parecía ser de 5 estrellas luego de pasar la noche en las cabañas de Olpopongi (en la realidad era de 3 yo creo). El hotel se veía bastante nuevo, era bien moderno y muy limpio. Nos esperaba una comida buffet en el mismo hotel la cual era principalmente comida India lo cual me llamó la atención en un principio, pero luego supimos que los dueños del hotel eran indios.


La mañana siguiente nos preparamos para ir al parque nacional de Arusha que queda a casi 2 horas de la ciudad. Camino al parque nos topamos con un gran grupo de babuinos, adultos y pequeños caminando en un mismo sentido con cierto propósito. Algunos acarreando basura (como se puede ver en la foto uno de los monos tiene una botella plástica en su mano) también nos tocó ver una escena muy triste donde había un babuino muerto en medio de la calle, no sabemos si por muerte natural o atropello...


Llegamos al parque y tuvimos que contratar a un guardia que nos pasearía a pie por el lugar. Los guarda parques son los únicos que están autorizados a acarrear una escopeta en caso de emergencia con algún animal.
Camino al valle donde se podían ver varios animales, el guarda parques nos instruyó en varias plantas y sus usos, por ejemplo una planta cuyas hojas eran muy suaves como con terciopelo nos indicó que as usaban de papel higiénico. Otra planta cuyas hojas eran más asperas se usaban para limpiar los platos. Otra planta con propiedades medicinales que usaban sus hojas para el dolor de dientes y sus raices para el dolor de estómago.



Estuvimos medianamente cerca de varios animales. En particular los que más me gustaron de este parque fueron los facoceros (Pumba en la película Rey León, warthogs en inglés) unos animales que se parecen mucho a un jabalí. Son extremádamente asustadizos y a su vez muy olvidadizos. Según lo que nos contaban, cuando se asustan salen corriendo, pero al poco rato se les olvida porqué estaban corriendo entonces se detienen y su depredador los alcanza.



También vimos grandes grupos de búfalos africanos, con sus enormes cachos y los pajaritos que viven sobre ellos. Vimos un gran lago con muchos flamencos y por supuesto nuestro primer grupo de jirafas, cebras y facoceros, todos en un mismo cuadro. Cuando ves esto la emoción de ver estos animales majestuosos te llenan y te acelera el corazón. Con el paso de los días te empiezas a dar cuenta que no era la gran cosa que vendrían encuentros mayores.



También nos topamos con un par de antílopes de la especie Cobo (Waterbuck en inglés) considerado dentro de los antílopes de gran tamaño. Se caracterízan por tener el extremo de su hocico blanco, su nariz negra con forma de corazón y muchas veces tienen una aureola blanca alrededor de la cola (como se ve en el Cobo que nos está dando la espalda).  Los de la foto sabemos que son hembras porque no tienen cachos. Según wikipedia, las hembras alcanzan su madurez sexual en 2 a 3 años mientras que los macho lo hacen a los 6 años. Con un periodo de gestación de entre 7 a 8 meses, no es un animal que se encuentre en peligro de extinción, sin embargo su biología no les permiten deshidratarse y por ello siempre están cerca fuentes de agua, lo es cada vez más escasa.


Para terminar el recorrido por el parque, fuimos a dar una vuelta en el auto por un sector que tenía mucha más vegetación. Se podría decir que era más selvático. En este sector encontramos unos monos maravillosos que no tenía idea que existían y por eso publico 3 fotos de ellos. Su nombre oficial es Colobus guereza. Tienen un cuerpo principalmente negro, con el contorno de la cara blanca la cual les da un contraste a su perfil, un flequillo en su espalda que parece una capa y una maravillosa y larga cola blanca y peluda parecida a un plumero.



El tamaño de estos animalitos puede alcanzar los 72 cm, esto sin contar la cola que puede llegar a medir 82 cm por su parte. Solo se pueden encontrar en el centro de Africa.

Estuvimos mucho tiempo tomándole fotos a estos monos. Creo que vale la pena disfrutar a estos animales en su hábitat natural, sin molestarlos, observándolos a la distancia y maravillandose por el diseño de su pelaje.




sábado, 12 de agosto de 2017

Maasai Cultural Village - día 2 en Tanzania


Los Maasai son un grupo étnico nilótico, grupo étnico que se extendió por el valle superior del Nilo, Uganda, Kenia y Norte de Tanzania. Hablan el idioma Maa y por ello se llaman Maasai: los que hablan Maa.

Nuestro segundo día en Tanzania lo pasaríamos en un lugar llamado "Olpopongi, Maasai Cultural Village", una aldea Maasai para turistas, muy bien lograda con 9 casas de barro y muy cerca a otras aldeas Maasai de verdad. No lo deben tomar como una aldea de verdad porque se van a decepcionar, pero es lo más cercano que pueden estar sin ir más lejos ni invertir muchos días del viaje para tener contacto con los Maasai y aprender de su cultura.


Te dan la bienvenida con un juguito y un baile típico, que fue lo más forzado que vimos. Eramos los únicos turistas en el lugar y era un poco incómodo que nos hicieran el show solo a nosotros. Nos da la bienvenida Edward, un Maasai joven de 23 años, envuelto en una sábana africana, roja con cuadros negros, también conocida como Shuka en swahili. Notamos que anda con un reloj occidental de plástico, decorado con muchas mostacillas de colores.

Las casitas estaban hechas casi iguales que las originales, sin electricidad y con unas pequeñas ventanas (hoyos en la pared) de unos 10cm x 5cm para que entre algo de luz y ventilación. Tenían pequeñas almohaditas para tapar esas ventanas en la noche, ya sea para que no entren los mosquitos o la luz en la mañana. Las camas estaban hechas en un catre de ramas y a diferencia de las camas de las aldeas de verdad estas tenian un pequeño colchoncito en vez de hojas para que no sea dan duro. Eran mucho más cómodo de lo que suena, dormimos realmente bien, además que teníamos un silencio absoluto que era lo máximo.



Los baños son compartidos y están en una casita igualmente hecha de barro. Las duchas son occidentales, pero están a la intemperie, rodeadas por un muro de barro de metro y cuarenta de alto. Para mi sorpresa tenían agua caliente, la cual calientan en un termo con leña. Les encargo el frío que da con el viento cuando ya apagas la ducha y te tienes que vestir, pero tampoco insufrible.


Luego de dejar nuestras cosas y ducharnos, porque estábamos muy empolvados y sudados, fuimos al centro de la aldea donde comeríamos, esto significaba caminar solo algunos pasos de nuestra cabaña. En general las aldeas siguen una configuración similar: Las casas forman una especie de circunferencia, por fuera de ellas hay un cerco hecho con ramas de acacia para impedir que animales salvajes entren y ataquen a la gente o a los animales, y dentro del círculo de casas hay otra circunferencia más, hecha con ramas de acacia que delimita el lugar donde se va a comer y donde se hacen las fogatas y rituales.


Para comer nos prepararon una especie de pan pita parecido a una pizza a la piedra, con algo de tomate y cebolla encima, ensalada de repollo con salsa de yogurt, ensalada de pepino con salsa de yogurt, brochetas de pollo y vacuno, pure de papas. Había más comida de la que podíamos comer, era todo muy rico. Las personas que servían la comida eran Maasai, aunque con todo lo que se veía en realidad siempre entraba la duda si eran Maasai de verdad o actores que se disfrazaban, pero eran de verdad.


En la mañana nos levantamos y desayumos cerca de las 8am. Un desayuno contundente bien bueno. La actividad que seguía era una resumida clase de historia y cultura de los Maasai. Posteriormente iríamos a la casa de la mujer más vieja de la aldea quien nos invitaría tomar un te con ella antes de almorzar y partir a nuestro nuevo destino.


CULTURA Y TRADICIONES MAASAÏ

Los Maasai son considerados semi nómades y están autorizados a trasladarse libremente entre las fronteras de Tanzania y Kenya sin necesidad de pasaporte ni control fronterizo. Son admirados por su capacidad de conseguir y cultivar comida en el desierto, así como también vivir en armonía con los animales salvajes.


Los Maasai son en su mayoría polígamos, siguiendo su tradición de creencias Maasai, sin embargo con la llegada de los misioneros a África, hay un buen grupo que se apega a las creencias cristianas y son monógamos. Para los Maasai polígamos, los matrimonios son arreglados por los padres del novio y los jefes de la tribu, sin la opinión de la madre ni de la novia. Este arreglo en general es entre familias de diferentes aldeas de manera de generar alianzas y preservar la amistad entre familias. La forma en que escogen el arreglo es por lo general con una familia que conozcan y sepan la ascendencia, de esta forma saben que es una buena familia así como también asegurarse que no haya incesto. Lo que nos pareció más curioso es que el acuerdo lo hacen con frecuencia con mucho tiempo de anticipación, incluso antes de que los novios nazcan: las familias se juntan y acuerdan que en 16 o 20 años más sus hijos se casarán. No es necesario que sea con el primer hijo que nazca después de esa conversación, puede ser el segundo o tercero, pero quedará uno reservado con anticipación. El novio tendrá que pagar a la familia de la novia entre 35 y 40 vacas para casarse con la mujer.


La relación polígama que tienen es bien amplia en cuanto a reglas. Cada mujer tiene su propia casa y el hombre va turnándose donde dormir. Si la mujer está embarazada, el hombre no pasará la noche con ella durante el embarazo y un tiempo luego de haber tenido la guagua. Si una mujer no puede tener guagua, le puede pedir la guagua a otra mujer a cambio de 1 vaca. Por otro lado, si el marido muere, la mujer no puede volver a casarse, pero puede tener hijos con otros hombres ya sean solteros o casados. Tener amigos con ventaja no es algo que lo vean de mala manera.

Los Maasai también practican la circuncisión como ritual para pasar de ser un niño a un adulto o guerrero joven, esto alrededor de los 18 años. La prueba para pasar a ser un guerrero adulto es no llorar mientras realizan la circuncisión...sin anestecia. Luego del procedimiento los visten con una túnica negra la cual usarán por varios meses mientras se recuperan y decorarán su cabeza con plumas. Si lloró o gritó durante la ceremonia sólo podrá usar plumas grises, pero si fue fuerte podrá usar plumas de colores. Se pintan la cara con una pintura blanca hasta que termina el periodo de recuperación.


También practican la cliterodectomía o mutilación femenina donde se les remueve el clítoris a las mujeres. Según entendemos esta práctica ya no está permitida o bien la realizan con mucho menor frecuencia que antes ya que no pueden controlar las prácticas de todas las aldeas Maasai.

PASEO POR LOS ALREDEDORES

Nuestro guía Maasai, Edward, tenía un muy buen inglés, en parte una de las razones por las que dudaba que fuera un verdadero Maasai y obviamente no se le podía preguntar si era un actor o no, aunque siempre nos daban a entender que era realmente un Maasai.



Fuimos a caminar por los alrededores de la aldea, los cuales eran bastante secos, pero con vegetación baja. Esward iba vestido con su vestimenta maasai, una lanza en una mano, un bastón en la otra y con zapatos hechos a partir de neumáticos de motos. Nos enseñó algunas cosas como por ejemplo nos mostró el árbol de la acacia el cual se llama en inglés wait-a-bit y hace referencia a cualquier árbol o arbusto con espinas. Lo usan para hacer cercos, pero además tiene una savia blanca que la utilizan para la mala digestión y los gases.
También nos presentó el árbol Euforbia Candelabria que en la práctica tiene un parecido a una araucaria mezclada con un cactus. Es muy duro por lo que lo usan como pilares para las casas. La sabia es muy ácida y quema la piel por lo que la usan para hacer tatuajes.


Salvadora persica utilizada para la higuiene bucal al masticas sus ramitas que son muy fibrosas. Además las hojas las utilizan para curar la malaria.

Commiphora Africana:  utilizan la sabia como repelente de mosquitos y para la sequedad de la piel.

Y por último, la acacia de espinas verdes la utilizan para hacer te.

Por otro lado también vimos algunos montículos de tierra que eran creados por las termitas. Los masai utilizan esta tierra y la mezclan con agua, caca de vaca u cenizas para hacer un tipo de barro y ponerlo por fuera de las casas como una pintura. A diferencia de otras culturas, son las mujeres las encargadas de contruir las casas, los hombres se encargan de traer los pilares para sostenerla


viernes, 11 de agosto de 2017

Llegada a Tanzania - día 1


Tomamos un vuelo desde Antananarivo, Madagascar, al aeropuerto Internacional Kilimajaro el cual está al lado de la ciudad de Arusha y el pueblo Moshi en Tanzania. 
Al menos para chilenos, la visa se compra en el mismo aeropuerto. Vale 50 dólares y a diferencia de lo que habíamos encontrado en internet, no es necesario llevar una foto de carnet ya que te sacan la foto ahí mismo así como también te toman todas tus huellas.

En el aeropuerto cambiamos plata, la tasa de cambio es buena ahí a diferencia de otros países. Se recomienda llevar dólares más que Euros, el cambio es mejor y en muchos lugares puedes pagar directamente en dólares por lo que podría ser que ni siquiera tengas la necesidad de cambiar a moneda local. La moneda es el chelín tanzano (Tanzanian Shilling) donde 1 USD equivale a aproximádamente 2200 TSH al momento de nuestro viaje.

En el aeropuerto nos fue a buscar nuestro guía Joshua de la agencia Travel-Karibu Rwanda, quienes nos ayudaron a armar un tour a medida por los 10 días que teniamos para estar ahí.
Nuestra primera parada sería en una plantación de café  y un paseo a la cascada del pueblo Materuni.

Camino al lugar pudimos ver a mucha gente caminando por la misma ruta en la que íbamos. Lo primero que me llamó la atención fue que tanto hombres como mujeres utilizaban el pelo con corte al raz. No pregunté la razón, pero supongo que tiene que ver con una combinación entre la higiene, la escazes de agua y la temperatura. También muchas de estas personas llevaban grandes cantidades de paja sobre su cabeza así como baldés con algo que probablemente no eran muy livianos.

Llegando a la platación de café comenzamos a caminar en dirección a la cascada, con otro guía del lugar. Este guía nos enseñó algunas cosas en el camino, como por ejemplo que el café tiene que crecer a la sombra y que forman un buen ecosistema entre las vacas y las plantaciones de plátanos.  Así como también empezamos a aprender nuestras primeras palabras en Swahili:
Karibu: Bienvenido
Mambo, Jambo: Una forma casual de saludar a la gente. Uno dice Mambo y el otro responde Jambo.



Llegamos a la cascada entremedio de una vegetación muy tropical. Nos motivaron a bañarnos en el agua, la cual estaba muy helada, y a pesar que nos advirtieron de no bañarnos en agua dulce por riesgo a tener algún parásito, Domingo se aventuró a tirarse al agua igual. Yo me quedé tomando fotos.

En el camino de vuelta de la cascada nuestro guía divisó unos pequeños camaleones en las plantas. En total logramos ver 3, pero uno de ellos tan cerca que pudimos tomarlo y admirar la grandeza de este pequeño animal.


Antes de finalizar nuestro camino de vuelta a la casa principal de la plantación de café nos detuvimos un rato a almozar. Para esto nos entregaron una caja de cartón a cada uno con una pata de pollo frito al estilo KFC, una pequeña empanadita, un donut glaceado, un queque, unas galletas, una manzana y un jugo. Lo encontramos bastante bueno y contundente inicialmente, lo que no sabíamos era que en los próximos 9 días estaríamos comiendo prácticamente lo mismo.



De vuelta en la entrada de la plantación, nos empezaron a contar más sobre el proceso del café y los distintos tipos que existen. A modo de resumen:
El café Arábica es de 2 a 3 granos y es más dulce que el cafe Robusta que es más amargo y tiene más cafeína. El Arábica crece en altura, mientras que el Robusta a 700 y 800 m.s.n.m.
Luego de esta pequeña introducción

Luego de esta intro, fuimos de nuevo a las plantaciones y recogimos algunos granos de café, los limpiamos, los procesamos y luego lo tostamos. 


Nos encontrábamos en la plantación de café donde los "Chaga Boys" eran quienes los preparaban. Es una actividad comunitaria, cantan canciones y lo pasan bien. Nos hicieron parte de todo ese proceso.





Terminada esta actividad nos dirigiríamos a nuestro próximo destino donde pasaríamos la noche.
Camino a nuestro alojamiento vimos 2 grupos de cebras, cerca de 16 girafas a lo lejos y un par de aninalitos más. Fue muy emocionante y lo único que queríamos era parar para tomar fotos. Nos detuvimos un par de veces, pero no sabíamos lo que nos iba a esperar después.

Como dato rosa: en el camino se pueden encontrar varias tiendas de pinturas y artesanías. Algunas de las pinturas se me hicieron familiares: eran inspiradas por el pintor Edward Tingatinga, cuyo estilo ha sido muy popular para los turistas e incluso se realizó un dibujo animado con este estilo, que lleva su apellido, que enseña a los niños algunos de los misterios de la selva.

jueves, 10 de agosto de 2017

De regreso a Antananarivo


De regreso entre Ambositra y Antsirabe no había mucho más que ver más que admirar el paisaje verde que poco a poco iría diminuyendo a medida que nos acercábamos al norte.

Nos detuvimos en Antsirabe para pasar la noche y seguir temprano a Antananarivo. Pasamos la noche en el mismo hotel que de ida: el Hotel Grand Thermal. Comimos en el restaurante del hotel e invitamos a Tahir para comer con nosotros. Nos comentó que era primera vez que comía en un restaurant elegante con mantel. Me emocioné un poco de escucharlo y a la vez me hizo abrir los ojos nuevamente, que a pesar las facilidades disponibles, el valor que para nosotros parece muy razonable o a veces muy barato, para la realidad del país es elevado y poco accesible para los malagaches.


En la mañana siguiente, a 10km de la ciudad, hicimos una breve parada en el lago Tritriva, un lago volcánico rodeado por pinos. Si bien era prácticamente un mirador, cobraban 5.000Ar por extranjero, 500Ar a los locales y un guía obligatorio por 20.000Ar. Y si pagas un poco más, puedes saltar y tirarte al lago. Antes de ingresar al sector y posterior al "tour", llegan decenas de niños y adolescentes, como una avalancha, a venderte piedras de colores, no son nada de otro mundo, sólo buscan ganar algo de monedas. Alguno de los niños hablan inglés, esos son los que han tenido el privilegio de ir a una escuela privada y por lo mismo, te piden ayuda para que puedan seguir asistiendo, y si no quieres comprarles piedras, ellos aceptan lápices o cuadernos. 
El tour era una pequeña caminata alrededor del cráter. Nos comentaron un poco de la historia del lugar. Como muchos lugares, el lago tiene una historia de amor, la historia de un hombre pobre y una mujer de buena familia que se suicidaron ahí. En general los malagaches tienen miedo a nadar en ese mar, en general hacen sacrificios de animales (de todo menos chanchos que está prohibido)
El crater del lago Tritriva se ubica cerca de 2.000m.s.n.m. lo que proporciona una linda vista panorámica al campo y la ciudad de alrededor.



En Antananarivo fuimos al zoológico, los turistas pagan, los locales no. A la entrada del zoológico hay varias personas que te ofrecen sus servicios de guía para ganarse algunas monedas, pero no es obligatorio tomarlos (ni tampoco son guías oficiales). En el zoológico pudimos ver algunos lemures que no habíamos podido divisar en la naturaleza. También vi por primera vez a un faisán dorado, un hermoso pájaro que pareciera que lo sacaron de una película de Disney, simplemente me encantó.

martes, 8 de agosto de 2017

Trekking a villa Zafimaniri


Partimos a las 8am subiéndonos a una mini van en un estado que dejaba mucho que desear. Escuchamos que algo cacareaba en la parte de atrás, andáremos con una gallina en el auto? Efectivamente, llevábamos una gallina, sería el almuerzo de mañana y era necesario llevarla viva para que estuviese fresca! Llevar un cooler no era opción y tampoco contar con un refrigerador, estamos muy mal acostumbrados...



El camino donde empezaría nuestra caminata estaba a varios kilómetros de la ciudad, era de tierra y en muy mal estado. Antes de tomar el tour nos advirtieron que para ir a ese camino necesitábamos un auto 4x4 y que con el que estábamos (un station wagon) no era factible pasar. Resultó que no estaban equivocados, al menos parcialmente, el camino estaba en muy mal estado, angosto y lleno de curvas. La mini van que tomamos no tenía cinturones y menos apoya cabeza en los asientos traseros, para qué pensar en tracción 4x4. Nos hemos "mal acostumbrado" a tanta seguridad en los países desarrollados que subirse a un vehículo así nos daba mucha desconfianza, pero en la práctica, estos malagaches hacían este camino constantemente en el vehículo que nos trajeron y parecían haberlo logrado con vida.


Comenzó nuestra aventura. Se le pagó a unos hombres o adolescentes para que nos ayudaran a llevar algunas de nuestras cosas a la aldea donde alojaríamos para que nos fuera más fácil realizar la caminata. Ellos tomarían un atajo y nos esperarían con la gallina y algunas de nuestras cosas, como un saco de dormir.


La camina comenzó desde un pueblo, nosotros bastante bien equipados con ropa de trekking, agua, su buena mochila, y nuestro guía con unas zapatillas de gimnasia con hoyos, una mochila escolar y un buzo. A veces no hace falta tanta preparación, volver a lo sencillo y no tener el último modelo te permite hacer exáctamente las mismas cosas.


El pueblo que nos interesaba visitar es famoso por ser grandes artesanos de madera. Todas sus casas 100% de madera, ni siquiera usando clavos para armarla. Para llegar allá tendríamos que caminar cerca de 6 horas, pasando por diferentes aldeas en el camino. Nos habían comentado esto y nos preparamos con algunos cuadernos, lápices y pelotas para llevárles a los niños.


En nuestra caminata nos cruzamos por varios campos de arroz, trabajados principalmente por mujeres. También nos adelantaron muchos hombres que caminaban con destino a trabajar en madera o acarreando bidones de un alcohol casero que hacían que lo llevaban para vender al pueblo o a otras aldeas.


Las aldeas que nos cruzamos eran muy pobres, pero según el material de la casa, podíamos saber cuales eran más pobres que otras. En todas las aldeas que nos cruzamos existen familias que han logrado subir de status y ganar más dinero. Estas casas ya no serían de madera, sino de barro, y logramos ver cómo hacían los ladrillos de barro para poder armar sus casas. Luego no sólo vimos casas de barro, sino también de cemento, lo cual inicialmente encontramos insólito, ya que los materiales para hacer el cemento los tendrían que traer del pueblo, no como el barro o la madera. Sin embargo, el estatus se está convirtiendo en algo tan importante para ellos, además de seguir viviendo en el mismo lugar donde son, que vale la pena el costo y el esfuerzo de llevar los materiales a la aldea y construirse su casa de concreto.



En el camino, algunas aldeas tenían creada su cancha de futbol. Andábamos con 3 pelotas pequeñas, las cuales los niños miraban con mucho deseo y nos seguían en nuestra caminata cruzando los dedos por que les entreguemos a ellos una de las preciadas pelotas que teníamos colgando en la mochila. De haber sabido que eran un bien tan deseado por lo niños, habríamos comprado más. La última pelota la entregamos a los niños de la aldea donde alojaríamos, y logramos sacarnos una foto con ellos con la emoción y agradecimiento de recibir la pelota.


En la aldea donde alojamos, Sakaivo, nos asignaron una pequeña pieza en una de las casas tradicionales, sin embargo dentro de ella, tenía madera pulida y para nuestra sorpresa tenía un catre con un colchón de 2 plazas. La pieza tenía 2 ventanas pequeñas y unos posters con guaguas coreanas, lo cual encontramos muy extraño, pero no pedimos mayor explicación al respecto.



El baño se encontraría a unos metros de nuestra pieza, había que salir y subir un cerrito. Era una letrina común para el pueblo. Lavarse las manos o los dientes te tenía que hacer en los pasillos entre las casas y se escupía a los costados del cerrito que teníamos.



Los niños de cada aldea eran los primero en acercarse a nosotros, ya sea por las pelotas que andabamos trayendo o bien por nuestros celulares. Tomarse fotos y verse en las pantallas les llamaba enórmemente la atención. Estuvimos mucho rato con los niños tomándonos fotos juntos y solo a ellos.




 





La tarde que llegamos ahí nos empezó a llover y duró toda la noche. En la mañana nos levantamos y salimos a recorrer el pueblo, muchos niños dando vueltas y pocos adultos. Nos pusimos a ver las casas y sus diseños. Todo tenía una historia o un significado por detrás, no solo por verse bonito. Luego visitamos la casa del jefe de la aldea, muy amoroso y tierno, se notaba buena gente. Se llamaba Daniel.  Se notabaa de corazón que tenía mucho gusto en recibirnos en su casa. La casa consitía en un solo ambiente, donde está el dormitorio, comedor y cocina todo en el mismo lugar. La cocina funciona con fuego y el fuego se hace dentro de la misma casa. A diferencia de las tribus de otros lugares, no tenían ninguna ventilación en el techo de su casa y utilizaban las ventanas y las puertas para disipar el humo. Lo que hace muy común que todas las casas de la aldea tengan sus puertas y ventanas abiertas. Dentro de la casa estaba la esposa de Daniel y lo que parecían ser sus nietos, al menos 4 niños, todos sentados alrededor del fuego de la cocina.



Nos contaron que en Sakaivo están planeando construir un hospital, en vista que el pueblo más cercano queda a 3 o 4 horas caminando y es muy difícil para las embarazadas y la tercera edad. Una vez que lo tengan construido, esperan pedirle al gobierno que les manden un doctor. Para esto les entregamos una pequeña donación, a la cual nos agradecieron de todo corazón y esperan que la próxima vez que los visitemos ya tengan el hospital construido.


El regreso era más rápido, sin embargo nos llovió desde que salimos hasta que llegamos al pueblo donde tomaríamos la van de vuelta. Como comentaba al principio, nosotros íbamos bien equipados. Con impermeable y buenas zapatillas, las mias incluso impermeables. En nuestro trayecto, fuimos adelantados por personas de todas las edades, desde adolescentes a adultos más mayores, que caminaban muy rápido, sin zapatos y en polera y shorts o falda. Nos impresionaba cada vez.
Cuando llegamos al pueblo tenía TODO mojado, hasta los calzones y los pies también. En las diferentes casitas de la entrada del pueblo tenían unas fogatas adentro donde la gente se protegía de la lluvia y se aprovechaba de secar. Ahí nos hicieron un espacio para pasar y poder sentarnos cerca de la fogata. Nos cambiamos la ropa que pudimos nos acercamos lo más posible a la fogata para evitar un resfrío. Ahí mismo nos pasaron nuestro almuerzo al poco rato que nos sentamos y conversamos con otros turistas que habían llegado en la misma calidad que nosotros: empapados. La sensación de comunidad y la poca necesidad de tener que respetar el metro cuadrado del otro me gustó. Se sentía como si todos se conocieran y fueran amigos.



De todas maneras un paseo recomendable para aquel que visite Madagascar.

El tour a la aldea de Zafimaniri village nos costó 450.000Ar (~$140 USD) para 2 personas: 2 días, 1 noche, todo incluido. No nos pareció para nada barato dado los precios de allá, pero de todas maneras valió la pena y se los recomiendo absolutamente si viajan al sur. También existían tours por más días, pero a nosotros no nos alcanzaba el tiempo.