sábado, 14 de abril de 2018

Isla de Pascua - día 3



Día nuevo en la isla, aún nos quedaba tiempo con las bicis así que decidimos recorrerla así. Partimos sin plan definido, pero con mapa en mano y con ganas de ver Moais. El mejor camino para esto era tomar la ruta costera, una de las dos rutas que llevan al otro extremo de la isla (aprox 24km por esa ruta) 

Nuestra primera parada, antes de tomar el camino costero, fue en el Ahu Huri A Urenga, un Moai solitario en proceso de reconstrucción debido a las colonias de líquenes que se han apoderado de él. Este Moai tiene una particularidad que lo que lo diferencia de otros Moai es que tiene 2 pares de manos. La razón de esto es desconocida, hay algunas teorías, pero nadie sabe con certeza.

Continuamos en dirección a la ruta costera, el camino era bastante plano pero teníamos mucho viento en contra. Cada par de kilómetros o algunos cientos de metros nos deteníamos a observar los lugares arqueológicos que habían. Algunos más importantes que otros. Se pueden encontrar algunas formaciones de rocas volcánicas donde se hacían rituales por ejemplo que no requieren mostrar la entrada al parque ni tampoco están supervisadas por un guarda parques ni restringidas por horarios de visita. También nos topamos con animales libres: vacas y caballos pastando.


  

Paramos en un sitio arqueológico que mostraba las antiguas viviendas que se utilizaban para vivir en la isla llamadas Hare Paenga, o casa bote. Se caracterizaban por se bajas y tener una puerta angosta y chica, lo pueden ver en la foto, pero también se lo podrían imaginar como un iglú de paja, achatado y ancho. Debido al diseño se utilizaba más para dormir que para cualquier otra cosa ya que era imposible pararse, solo se podía circular gateando, además de tener solo unos pequeños hoyos para que entrara algo de luz.
Tenían otras muy similares para guardar a sus gallinas.

Un poco más allá, en el mismo sitio puedes encontrar una fila de Moais pero estaban todos "desmayados" boca abajo, el Ahu Akahanga. Está considerado dentro de los más importantes debido al número de moais que hay (13), pero en su mayoría solo logras ver sus espaldas. Es de los únicos "Ahus" que no han sido restaurados.
Frente a ellos también se pueden observar los "sombreros" o "pelo", que son esos bloques o cilindros rojizos que se ven al costado derecho de la foto. Se caracterizan por estar hechos de piedra volcánica roja.


Seguimos nuestro camino para parar en nuestro próxima parada arqueológica, pero el siguiente sitio estaba más alejado de los esperado. En el trayecto nos dimos cuenta que no había ningún puestos de comida o agua, ni baño y nosotras íbamos muy mal preparadas. No tengo claro hasta donde llegamos en la ruta, pero decidimos emprender camino de regreso por la falta de preparación y porque teníamos agendada una salida en snorkel para la tarde. 

El viento en el camino de regreso estuvo imposible. Dábamos una vuelta a la rueda y avanzábamos dos para atrás. No estaba siendo para nada eficiente y estábamos cansadísimas, con hambre y sed. A ratos nos bajábamos de la bici para avanzar a pie. Milagrosamente pasó un camioneta que se apiadó de nosotras y nos ofreció llevarnos a la ciudad. ¡GRACIAS! No saben cuánto lo agradecimos. Pusimos las bicicletas atrás y nos subimos. En pocos minutos estábamos en la entrada de la ciudad y listas para nuestra próxima aventura.

El problema fue que era tanto el viento del día que el snorkel había sido cancelado y como la isla tiene muy mala recepción de celular no nos habían podido avisar. Nos quedamos sin plan para la tarde, pero estábamos tan cansadas que devolvimos las bicis y nos fuimos a comer y dormir siesta a la cabaña.


En la noche teníamos agendado un espectáculo: los famosos bailes pascuenses. En esta oportunidad fue con el Ballet Cultural Kari Kari. Hay otra compañía más que ofrece este tipo de show, pero nos habían recomendado fuertemente este. Te ofrecen 2 modalidades: comida + baile o solo baile. Nosotros optamos por el baile. Debes llegar temprano y hacer una cola porque al inicio del evento te pintan la cara con dibujos típicos (solo si quieres) y luego comienzan los bailes. Hacen una serie canciones y explican el contexto y significado de cada uno. Los bailarines cambian, los músicos a veces bailan y los bailarines a veces tocan, todos cantan, hay juego de luces y al final te invitan subir al escenario a bailar y tomarte fotos. La entrada costaba $15.000 por persona, no es barato, pero creo que vale la pena para que vivan parte de la cultura de la isla.


Terminado el baile nos fuimos a comer ceviche y tomar unos traguitos en un bar junto con una amiga que habíamos conocido en la isla a raíz de un taller que organizamos para un par de días más. Fue una gran manera de terminar la noche, y como habíamos dormido la siesta en la tarde estábamos como lechuga en la noche.



viernes, 13 de abril de 2018

Isla de Pascua - Buceo y Rano Kau - día 2


Partimos temprano en la mañana porque nos tocaría medio día de buceo. Contratamos los servicios de Buceo Tortuga ubicado en Hanga Piko. Distancia caminable desde nuestro hostal, probablemente demoramos como una media hora en llegar, tal vez menos. La inmersión costaba $35.000 por persona con trajes incluidos.

Teníamos muchas expectativas de este buceo, nos habían dicho lo hermoso que es bucear en Isla de Pascua, que si bien no hay tanta fauna marina como en otros lados, la visibilidad que hay es de las mejores. Lo que no nos comentaron y no leí en ningún lugar es que no es tan fácil encontrar días donde se pudiese bucear. Hay mucho viento en la isla y la marea sube mucho. Con el viento se revuelve mucho el agua y además de ser más peligroso, sobretodo para principiantes, la visibilidad se reduce mucho porque el agua tiene mucha arena y basuritas.
Otra cosa que no había asimilado, es que si bien Isla de Pascua es una isla polinésica y todo lo que quieran, no está ubicada en el caribe y el agua sigue siendo helada, aunque no tanto como en las costas del continente, pero es necesario bucear con un traje largo (aunque no necesitas guantes ni capucha si no quieres)


Como pueden ver de la foto no hay muchos peces, de hecho en la foto no se ve ninguno, pero en el trayecto logramos ver algunos. Si se pueden apreciar hartos corales, pero en lo personal no me llaman tanto la atención como los animales.

Terminamos el buceo y nos fuimos de cabeza a un restaurant que había cerca para probar las famosas empanadas de atún que tanto nos habían recomendado. Son empanadas fritas con queso y atún. Ricas, pero el queso opaca mucho el sabor del atún.
Descansamos un rato y continuamos la caminata a nuestra cabaña para cambiarnos de ropa y ver qué más hacíamos en la isla. Luego de algunas vueltas terminamos arrendando unas bicicletas mountain bikes por $12.000 cada una por 24 horas.

 

Super motivadas con esto decidimos ir a visitar uno de los volcanes durmientes de la isla: el Rano Kau. Considerado patrimonio de la humanidad, da el nombre a uno de los 7 sectores del parque nacional de la isla. Característico por tener un crater muy grande, de 1,5km de diámetros y cubierto por agua y plantas, siendo una de las 3 fuentes de agua dulce de la isla. Además tiene una altura de solo 324 metros lo que lo pone en uno de los puntos más altos de la isla.


Tiene un mirador debidamente señalado y es un excelente lugar para tomar fotos con vista al volcán o para admirar el atardecer. Desde el mirador se puede apreciar que la pared del volcán no es homogénea y en un sector de 400 metros, en el lado que está más cerca a la costa, está bastante bajo debido a la erosión natural. A ese sector le pusieron un nombre especial: Kari-Kari. Se cree que la erosión seguirá y en algún momento destruirá tanto muro que el agua salada del mar entrará a la laguna y cambiará toda la flora que hoy se encuentra ahí.

Hay que decir que la travesía para llegar a la cumbre del volcán no fue fácil. La pendiente no es trivial y el viento en contra no lo hacía muy fácil. Tuvimos que hacer algunos tramos a pie y en otros momentos simplemente nos detuvimos a descansar y admirar la vista, pero valió la pena. Lo pasamos muy bien.


El paso no terminó en el mirador, de ahí seguimos un poco más allá para llegar a Orongo (Oronjo). Una aldea de pierda de la que les contaré más adelante porque cuando llegamos ya habían cerrado y solo nos quedó admirar la linda vista desde ese extremos de la isla.

No duramos mucho en ese mirador. Empezaron a caer pequeñas gotas de advertencia y viendo las nubes que habían en el cielo se acercaba una buena lluvia. Tomamos las bicis y huimos hacia abajo, andábamos con chaquetas impermeables, pero nada más era impermeable así que nos apuramos para llegar a la cabaña. No queríamos arriesgar resfriarnos porque nos interesa bucear una vez más y con resfrío no se puede.

Llegamos a la cabaña bien empapadas y pasamos directo a la ducha, emocionadas por lo que hicimos en el día y lo que haríamos al día siguiente

jueves, 12 de abril de 2018

Isla de Pascua - día 1


¡Iorana Korua! ¡Hola a todos!

 Este viaje surgió de una compra impulsiva por un descuento de la aerolínea y la motivación de una gran amiga. No estaba en mi lista de lugares a visitar aún, pero el universo logra cosas maravillosas.

La Isla de Pascua o Rapa Nui (en idioma Rapa Nui) es una isla ubicada al oeste sudamérica, pertenece a la región de Valparaiso, la región que a su vez está contigua a la región metropolitana donde está Santiago, la capital de Chile.

Esta Isla se caracteriza por ser mágica, separada de la vida continental por 3.700 kilómetros, transmite una vibra que deja todo estrés y preocupación lejos. El ambiente, la gente y la poca señal de celular y acceso a internet ayudan para desconectarse y tener un buen descanso.




La experiencia comienza con la llegada al aeropuerto Mataveri: aterrizas en una pista que prácticamente acaba en el mar. Empiezas a bajar del avión y sientes una gran brisa y una frescura que no te esperabas. No te dan mucho tiempo para que tomes fotos bajando del avión, pero no importa, luego te das cuenta que habrán paisajes mucho más bonitos que ese.
Los funcionarios del aeropuerto te apuran para que salgas de la pista y comiences con el ingreso a la isla. Tienes dos alternativas en ese momento: hacer la cola para comprar la entrada al parque ($20.000) o ir a buscar tus maletas. Las maletas igual demoran un poco en salir y la cola para comprar la entrada es bien rápida. Necesitarás la entrada quieras o no si estás visitando la isla de manera turística porque de otra manera no podrás ir a ver los Moais. Nosotras hicimos la cola para comprar la entrada y aprovechamos el tiempo de espera de las maletas, pero si no tienes ganas puedes comprar la entrada en la ciudad en otro momento.




Recogimos nuestros bolsos y salimos del aeropuerto. Ahí nos estaban esperando con un collar de flores y la van que nos llevaría a las cabañas que reservamos para toda nuestra estadía: Cabañas Tuava. Una habitación con aire acondicionado, una cocinilla, un mini refrigerador. Mejor ubicación no podíamos tener, estábamos a pocos minutos caminando de lo que quisiéramos. El frontis de la cabaña nos sorprendió gratamente, parecía una selva. Grandes plantas tropicales y muy verde todo. Daba gusto volver a la cabaña.

Nos habían advertido que la isla era muy cara, sobretodo en la comida, y por eso cada una llevó una maleta pequeña con comida. Suficiente para prepararnos desayuno, cocinarnos en la noche y alimentar un ejército. Extiendo la recomendación a futuros visitantes, los precios son efectivamente más elevados y el vuelo permite llevar más cosas de las que uno necesita en la isla. Así que si quieren ahorrar un poco no es mala idea que lo hagan, aunque tengan presente que eso no ayuda a la economía de la isla y ojalá puedan llevarse la basura de vuelta.


Nos quedaba medio día para recorrer y empezamos por la caleta. Descubrimos que tienen un centro multi deportivo con una cancha sintética al lado del mar. ¡Qué envidia jugar ahí!
Frente a la cancha y justo antes del mar hay un bandejón con pasto y vimos al primer Moai de nuestro paseo. Nos enteramos luego que ese Moai no es original, pero al final da lo mismo, se ven iguales y si los originales están ultra restaurados qué importancia tiene que este no sea original.
La caleta tiene un par de restaurantes y algunos centros de buceo y snorkeling.  Tiene un café que vende muy ricos helados artesanales, se los recomiendo.
Mientras estábamos ahí justo subieron un gran pescado, debe haber medido cerca de 3 metros por lo menos. Ante mi ojo inexperto se veía como un pez espada, corríjanme si no lo es. Lo tenían colgando de la cola y lo estaban empezando a limpiar. Qué animal más majestuoso, una pena que lo pescaran. Según una pequeña investigación que hice, el pez espada y el atún han disminuido mucho en la isla tanto por la pesca como por el calentamiento global que ha afectado las zonas donde habitan estas especies.


La caleta no es muy grande, así que a menos que te sientes a comer algo la recorres en pocos minutos. El evento del pez espada fue lo único que nos mantuvo ahí más tiempo del planeado. Luego teníamos dos opciones, ir hacia la derecha o hacia la izquierda de la costanera. Comenzamos hacia la izquierda (mirando hacia el mar). A pocos pasos del Moai falso había una pequeña playita, y cuando digo pequeña es porque era realmente pequeña. Debe haber tenido cerca de 5 autos de largo y muy angosta. Es la única playita que hay en este lado de la isla. Ahí nos quedamos viendo a un par de personas que se estaban bañando. Nosotras no nos metimos al agua porque no hacía mucho calor, de hecho el viento estaba un poco fresco. Mientras disfrutábamos en nuestro lugar fuera del agua pudimos divisar una tortuga. Ese fue otro de los grandes momentos del día.  Pasado esta playita había un par de restaurantes más y la entrada a unos hoteles, así que emprendimos camino hacia el otro lado de la caleta.


Nos encontramos con más restaurantes, una espacio en la costa con pasto, más moais no originales y máquinas para hacer ejercicio (tal cual como hay en las plazas públicas del continente) y un poco más allá llegamos al cementerio de la isla. Como en toda cultura, este cementerio transmitía algo propio de la isla. Era abierto, era verde, tenía esculturas de madera, flores tropicales, colores y era artesanal. A diferencia de los cementerios católicos o judíos del continente (o menciono otros porque no los he visitado), muchas de las lápidas, arreglos y tumbas se notaban que habían sido construidas por los seres queridos del difundo, no mandadas a hacer con un profesional. Eso transmitía mucho cariño y mucha cercanía, además que se veían muy bonitos.


Terminamos con el cementerio y seguimos nuestra caminata. Nos encontramos con caballos sueltos que andaban circulando libremente y también con algunos perros callejeros. Este último tema es importante en la isla ya que tienen un alto número de perros en comparación a sus habitantes. Por esto mismo han tratado de implementar programas de esterilización y de tenencia responsable para que no se transforme en un problema que no puedan contener a futuro y terminen siendo una plaga.

Caminamos por entre las casa para disfrutar la paz, observar las casas y las calles. Vimos un par de grandes esculturas de madera, algo que cada vez es más raro en la isla debido a la fuerte deforestación que ha sufrido.

Fue una linda manera de empezar nuestro paseo. Ahora a volver a la cabaña, cocinarnos y dormir porque mañana nos espera un gran día.