viernes, 13 de abril de 2018

Isla de Pascua - Buceo y Rano Kau - día 2


Partimos temprano en la mañana porque nos tocaría medio día de buceo. Contratamos los servicios de Buceo Tortuga ubicado en Hanga Piko. Distancia caminable desde nuestro hostal, probablemente demoramos como una media hora en llegar, tal vez menos. La inmersión costaba $35.000 por persona con trajes incluidos.

Teníamos muchas expectativas de este buceo, nos habían dicho lo hermoso que es bucear en Isla de Pascua, que si bien no hay tanta fauna marina como en otros lados, la visibilidad que hay es de las mejores. Lo que no nos comentaron y no leí en ningún lugar es que no es tan fácil encontrar días donde se pudiese bucear. Hay mucho viento en la isla y la marea sube mucho. Con el viento se revuelve mucho el agua y además de ser más peligroso, sobretodo para principiantes, la visibilidad se reduce mucho porque el agua tiene mucha arena y basuritas.
Otra cosa que no había asimilado, es que si bien Isla de Pascua es una isla polinésica y todo lo que quieran, no está ubicada en el caribe y el agua sigue siendo helada, aunque no tanto como en las costas del continente, pero es necesario bucear con un traje largo (aunque no necesitas guantes ni capucha si no quieres)


Como pueden ver de la foto no hay muchos peces, de hecho en la foto no se ve ninguno, pero en el trayecto logramos ver algunos. Si se pueden apreciar hartos corales, pero en lo personal no me llaman tanto la atención como los animales.

Terminamos el buceo y nos fuimos de cabeza a un restaurant que había cerca para probar las famosas empanadas de atún que tanto nos habían recomendado. Son empanadas fritas con queso y atún. Ricas, pero el queso opaca mucho el sabor del atún.
Descansamos un rato y continuamos la caminata a nuestra cabaña para cambiarnos de ropa y ver qué más hacíamos en la isla. Luego de algunas vueltas terminamos arrendando unas bicicletas mountain bikes por $12.000 cada una por 24 horas.

 

Super motivadas con esto decidimos ir a visitar uno de los volcanes durmientes de la isla: el Rano Kau. Considerado patrimonio de la humanidad, da el nombre a uno de los 7 sectores del parque nacional de la isla. Característico por tener un crater muy grande, de 1,5km de diámetros y cubierto por agua y plantas, siendo una de las 3 fuentes de agua dulce de la isla. Además tiene una altura de solo 324 metros lo que lo pone en uno de los puntos más altos de la isla.


Tiene un mirador debidamente señalado y es un excelente lugar para tomar fotos con vista al volcán o para admirar el atardecer. Desde el mirador se puede apreciar que la pared del volcán no es homogénea y en un sector de 400 metros, en el lado que está más cerca a la costa, está bastante bajo debido a la erosión natural. A ese sector le pusieron un nombre especial: Kari-Kari. Se cree que la erosión seguirá y en algún momento destruirá tanto muro que el agua salada del mar entrará a la laguna y cambiará toda la flora que hoy se encuentra ahí.

Hay que decir que la travesía para llegar a la cumbre del volcán no fue fácil. La pendiente no es trivial y el viento en contra no lo hacía muy fácil. Tuvimos que hacer algunos tramos a pie y en otros momentos simplemente nos detuvimos a descansar y admirar la vista, pero valió la pena. Lo pasamos muy bien.


El paso no terminó en el mirador, de ahí seguimos un poco más allá para llegar a Orongo (Oronjo). Una aldea de pierda de la que les contaré más adelante porque cuando llegamos ya habían cerrado y solo nos quedó admirar la linda vista desde ese extremos de la isla.

No duramos mucho en ese mirador. Empezaron a caer pequeñas gotas de advertencia y viendo las nubes que habían en el cielo se acercaba una buena lluvia. Tomamos las bicis y huimos hacia abajo, andábamos con chaquetas impermeables, pero nada más era impermeable así que nos apuramos para llegar a la cabaña. No queríamos arriesgar resfriarnos porque nos interesa bucear una vez más y con resfrío no se puede.

Llegamos a la cabaña bien empapadas y pasamos directo a la ducha, emocionadas por lo que hicimos en el día y lo que haríamos al día siguiente

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