sábado, 3 de septiembre de 2011

Elefantes!


De las grandes atracciones que tiene Tailandia, una de ellas es andar en elefante. Existen muchos lugares y tours donde te ofrecen estos paseos.
El tour que tomamos, que incluía el museo de la segunda guerra mundial y el río Kwai también incluía una hora de paseo en elefante, bamboo rafting y luego una visita el Templo de los Tigres (lo publicaré próximamente)

Los elefantes cuentan con una especie de montura que consiste en un pequeño colchonsito de telas (para amortiguar) y luego un asiento de fierro encima que tiene incorporada una almohadilla como cubierta de cuero (o imitación de). Eran bastante cómodos para lo que se veían, pero nadie te avisaba lo resbalosos que eran. Como yo andaba con unos pantalones de tela lisa (como pueden ver en la foto de arriba) no producían mucho roce, por lo que casi sigo de largo para abajo cuando los elefantes empezaron a bajar el cerro para llegar al río. No fue tan entretenido, entre que me podía caer al agua y mojar mi cámara y morir aplastada por el elefante me puse un poco nerviosa, pero ya cuando llegamos al río y anduvimos en puro camino horizontal no hubo problema y lo disfruté mucho.


El lugar contaba con 3 elefantes adultos y un elefantito. El elefantito no se "montaba", sólo nos acompañaba. Obviamente la cantidad de turistas que andaban con nosotros eran más que 6 personas, así que tuvimos que turnarnos los elefantes... nadie te explicaba antes que "el paseo de una hora en elefante" se cuenta desde que  llegas al lugar hasta que todos los turistas tienen su paseo, así que nuestro paseo duró como 25 minutos.
Nos sentimos un poco estafadas.

Comida para elefantes = canasto con plátanos, 20 baht

Por 20 baht (menos de 1 dolar) podíamos comprar unos plátanos para alimentar a los elefantes. Darle un plátano a un elefante se sentía como darle un maní a un ser humano, pero fue entretenido. Obviamente no nos íbamos a perder la oportunidad de alimentarlos.




 A nuestro amigo elefante le encantaban los plátanos y aún así siempre tomaba el que tenía en la mano y no me trataba de quitar los que tenía en el pote.

Luego del paseo en elefante, nos llevaron a almorzar comida tailandesa en un comedor flotante que tenían sobre el río que acabábamos de estar. No nos sirvieron nada del otro mundo, un poco de papas, arroz y carne con verduras. Terminando de comer nos prepararon para el bamboo rafting. Aquí nuevamente me asusté porque no tenía donde meter la cámara y se me iba a mojar con el agua...bueno, eso era lo que creía en un principio. Resultó que el bamboo rafting consistía en subirse en una balsa hecha con bambú (por lo menos la parte superior) y luego eramos tirados por una lanchita río arriba unos 200 metros o tal vez un poquito más, y llegando a cierto punto nos soltaban para ir río abajo con la corriente. Nos demoramos más en ir río abajo que río arriba, para que se hagan una idea de lo tranquilo que era el río.
Nuevamente nos sentimos estafadas... aunque yo di gracias que no se me mojó la cámara y mi mamá fue harto más feliz al saber que era un rafting así y no como los que ofrecen en Pucón.


1 comentario:

Natalia Paz dijo...

Marii fuiste a puro maltratar animales jajajajaj