miércoles, 25 de abril de 2012

Tuk Tuks en China.. hay que tener cuidado


Nos habían dicho y también habíamos leído que es común que los taxistas y tuk-tuks de Asia traten de cobrarle más a los turistas, por lo que hay que saber más o menos la distancia donde hay que ir y además negociar el precio a pagar de antemano.
Así, nosotros paramos a un tuk-tuk chino, a quien le mostramos un mapa y le pedimos que nos llevara a cierto lugar, se conversó en su momento de la tarifa y partimos. Este tuk-tuk era un carrito tirado por una bicicleta, a diferencia de los carritos con motos que hay en otras partes. Tal vez este tipo de carrito tiene otro nombre y no tuk-tuk, lo desconozco, pero para efectos de este relato los llamaré así.

A los 5 segundos de haber iniciado, el chinito nos dice que estamos "muy gordas" y que debemos ir en tuk-tuks separados e instantáneamente aparece otro tuk-tuk al lado de nosotros. Le discutimos un poco, no era que estuviésemos gordas, sus ruedas no estaban bien infladas que es otra cosa (la pura verdad!). Y entonces partimos, ahora si que si, rumbo a nuestro destino. Muy simpáticos los chinitos, trataban de hablar algo en inglés y nos decían que somos muy lindas, etc. 
Al poco rato de la partida, mi "chofer" le tenía cierta distancia al tuk-tuk de mi mamá (el tuk-tuk donde originalmente nos habíamos subido).  Por lo que llegó un momento donde mi chofer se metió en un pasaje hacia la derecha y yo dejé de saber donde estaba mi mamá. Al principio no fue nada, pero pasaban los segundos y seguía sin verla. Por lo que le pedí al chofer que la esperemos. Al cabo de un rato apareció, en ese momento no pregunté lo que había pasado, resultó que le hicieron un cambio de chofer a mi mamá. 
Así seguimos por un par de metros más y llegamos a lo que parecía un callejón solitario y sin salida. ¡Ay no! Los chinitos se detienen ahí y nos dicen que les tenemos que pagar una gran suma de dinero. No recuerdo exacto cuanto era, pero digamos que eran como 20 lucas por tuk-tuk (por andar menos de 5 minutos). Nosotros peleamos que ya habíamos acordado la tarifa, pero los chinitos nos mostraban un cartón impreso con una tarifa que básicamente decía que por subirte te cobraban eso. Yo juraba que ambos chinitos eran los choferes originales (se veían igual), entonces el nuevo chofer negaba que hayamos acordado una tarifa anteriormente.
Ambos chinitos siguieron insistiéndonos por un buen rato, a nosotras nos empezó a dar un poco de miedo, ya que claramente no estábamos donde debíamos estar, y teníamos miedo de que sacaran un cuchillo o algo similar.
Finalmente, terminamos pagando algo cerca de 10 mil pesos en total, igual sigue siendo un robo, pero al menos no tanto y salimos ilesas del tema. 

Fue nuestra primera y última vez en tuk-tuk chino. De ahí en adelante nos movilizamos en taxi solicitado por el hotel y le pedíamos al mismo hotel que negociara la tarifa con ellos para no tener ningún problema de traducción entre medio.


viernes, 6 de abril de 2012

Pasos bajo nivel en Beijing


Las calles de china eran muy amplias, y por lo general, siempre que nos encontrábamos con calles de 3 o más pistas por lado, también nos encontrábamos con pasos bajo nivel para poder cruzar sin peligro.
Estos pasos eran muy concurridos y no se veían personas tratando de cruzar la calle ilegalmente por entre los autos. Todo siempre bien poblado y tupido de gente.


Indicaciones de puntos de interés en chino e inglés
La mayoría de los pasos bajo nivel contaban con indicaciones sobre los lugares importantes a donde ir.
Los pasos bajo nivel estaban limpios, iluminados y sin grafittis. A diferencia de los pasos bajo y sobre nivel que se pueden encontrar en Chile o Estado Unidos.
Desconozco si el motivo de la limpieza de estos lugares es que limpian muy seguido o la cultura china no tira tanta basura como nosotros.

Guardias de Seguridad
La seguridad es muy importante para los Chinos. En todas partes contaban con varios guardias e incluso para ingresar al metro contaban con rayos X para para escanear bolsos y carteras. En ninguna parte leí que fuera tan peligroso, pero tal vez por el mismo motivo que cuentan con tanta seguridad es la razón por la que lo mantienen seguro.

viernes, 30 de marzo de 2012

En las afueras de la Ciudad Prohibida

Puerta Sur, entrada principal a la ciudad prohibida.

En vista que estabamos alojando tan cerca a la ciudad prohibida, decidimos que nuestra primera visita fuera para allá. Nos encontramos con la gran sorpresa que estaba repleto (o tal vez ni tanta sorpresa considerando la gran población de china). Era cerca de medio día, el calor no podía ser más intenso y la cola para entrar al lugar era interminable.
La ciudad prohibida está ubicada en pleno centro de Beijing (Pekín).


Todos los chinitos estaban equipados con sus lindos quitasoles, nosotros con suerte nos pusimos bloqueador.
Decidimos recorrer los alrededores y visitar la ciudad prohibida en otro momento.
Caminamos por las afueras de las grandes paredes que cierran el recinto, lo único que veíamos era chinitos, chinitos y más chinitos. Grandes y chicos, todos caminando a la ciudad prohibida.

Cruzando el puente para llegar a la entrada de la ciudad


La ciudad prohibida fue el palacio imperial desde la dinastía Ming hasta la dinastía Qing, desde 1368 a 1911. Ahora funciona como un museo.
Ha sido declarado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Un retrato del gobernador Mao te da la bienvenida a la ciudad

jueves, 22 de marzo de 2012

Melones por todas partes


Nos sorprendió la cantidad de fruta que tenían en Beijing. Sobretodo en la calle, nos topamos con decenas de carritos que vendian lonjas de melones ensartados en palitos. Con el calor que hacía era muy refrescante y como (casi) todo en China, también había que negociar el precio del melón.



Las fotos en particular son de los costados de la ciudad prohibida. La cantidad de gente que caminaba por ahí para llegar a esta atracción turística era impresionante por lo que no les iba nada de mal a los vendedores de melones.


Panqueques
También nos encontramos con un carrito de panqueques, pero no se veian tan apetitosos como las tajadas de melones.

sábado, 17 de marzo de 2012

Los alrededores del hotel


El hotel donde nos estabamos quedando tenía una ubicación muy central, a casi un costado de la ciudad prohibida. Las calles estaban llenas de comercio y gente. 
Frente al hotel teníamos un salvador Subway, era lo único que sabíamos que podíamos comer sin tener ningún tipo de sorpresas.
El restaurant que estaba al lado del Subway, ofrecía una especie de buffet, se veía bueno, pero no quedaba claro qué era lo que estaban sirviendo y no nos dejamos llevar por la aventura culinaria. Este mismo restaurant tenía varias jaulas con pájaritos y grillos dentro. Decían que les traería buena suerte.


En general se veía como un lugar muy tranquilo y bastante limpio.



sábado, 10 de marzo de 2012

Beijing, llegando a la ciudad


Como contaba en el post anterior. Camino al hotel donde nos quedamos durante toda nuestra estadía en Beijing, tuvimos que caminar muuucho. No habría sido tan malo si no se hubiese puesto a llover, aunque eso nos permitó ver la gran gama de paraguas que tienen los chinitos. Lo que no sabíamos es que ibamos a ver más aun cuando saliera el sol, pero de eso les contaré en el siguiente post.



Tomamos el metro desde el aeropuesto y nos sugirieron que nos bajemos en la estación Beijing Railway Station. Para nuestra sorpresa salimos frente a una gran estructura y aun más grande avenida, llena de gente. La lluvia no era impedimento para tener multitudes entrando y saliendo del edificio.


Frente a la estación nos encontramos con este extraño semáforo: cuadrado y en la mitad de la calle. Lo encontré poco práctico, pero a su vez no incorporaba mucha contaminación visual. Sólo una estructura para todas las direcciónes en lugar de tener entre 4 y 8 postes en una calle de 4 vías como pasa por acá. Sin mencionar las marañas de cables que suelen haber.
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