sábado, 19 de agosto de 2017

Ngorongoro - día 9 en Tanzania

El Ngorongoro es un área protegida a casi 2 horas de Arusha. La gran atracción del lugar es que está ubicado en una caldera y por eso lleva el nombre del cráter. Una caldera es una baja en terreno que se produce cuando se escapa toda la magma en una erupción volcánica.


El Ngorongoro tiene mucha más vegetación que los otros parques que visitamos. Desde el 2009 ya no pueden habitar personas y han reubicado a los Maasai que antes solían vivir ahí. Por lo que las fotos que ven de las aldeas es de afuera del área de conservación.



El nombre del crater viene del sonido que producen los cascabeles de las vacas y que en Maasai le llaman ngoro ngoro.


En la entrada del parque habían muchos babuinos, también conocidos como Papio. Adultos y cachorros se acercaban a los autos para ver si podían robar algo de ellos o bien si los turistas les daban algo. Pudimos estar a pocos metros de ellos, pero no hay que confiarse, son rápidos y ligéramente agresivos sobretodo cerca de los más jóvenes. Tengan cuidado y mantengan siempre su distancia para no tener ningún problema.



Pudimos observar grandes grupos de Ñu (wildebeest in inglés). Me hace imaginar cómo se vería la escena en plena época de inmigación, seguro maravillosa. Según Google, la migración de los Ñu al Serengeti ocurre a finales de Noviembre y Diciembre, una vez que las lluvias comienzan.



Vimos grandes grupos de cebras, más grandes que en el Serengeti. Nos tocó una escena muy linda donde las cebras parecían estar jugando entre ellas y se revolcaban en la tierra. Hay una teoría que las rayas de las cebras sirven para que regulen mejor su temperatura corporal. Según un estudio, en aquellos lugares más calurosos tiene menos rayas y son más claras y delgadas, mientras que en lugares más fríos las rayas son más abundantes y cubren casi todo el cuerpo del animal.


Pudimos ver más hipopótamos que en cualquier otro parque que visitamos. Hipopótamos tomando sol y refrescándose en el agua.

 


De los animales que nos faltaba divisar era el rinoceronte. Por la radio nos avisaron que parece que habían visto a uno y corrimos hacia el área donde podía estar. Estuvimos un buen rato buscando y nuestro guía nos apuntó a lo que parecía un pixel en el visor de la cámara y nos dijo que era muy probable que ese fuera un rinoceronte... la verdad es que solo lográbamos ver un pixel café o gris así que no lo contamos como un avistamiento de este animal. Quedó pendiente para el próximo viaje a África.


La diversidad y la densidad de la fauna en este parque superó mis expectativas. Pensando que habíamos visto lo mejor en el Serengeti no había llegado esperando mucho y disfruté demasiado los gandes grupos de ñu y de cebras. Es un parque que no se pueden perder si visitan los alrededores de Arusha, Tanzania.


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