miércoles, 17 de febrero de 2016

San Francisco y alrededores


San Francisco
Antes de llegar a San Francisco hicimos una visita por Silicon Valley, no estuvimos más de 2 o 3 horas dando vueltas. Nos topamos con Ebay, Yahoo, y Google. A este último entramos a ver el campus. 


Pudimos encontrar bicicletas con los colores corporativos, canchas de volleyball playa con gente jugando en plena mañana, carritos de comida, una tienda con merchandise de Google para las visitas y un patio con esculturas de las diferentes versiones de Android.

Tratamos de entrara para ver como eran las oficinas, pero no existen visitas guiadas, solo si conoces a alguien que trabaje ahí puedes pedir que te paseen.


Luego seguimos a San Francisco, fuimos al clásico Fisherman’s Wharf y al Pier 39, un muelle conocido por tener muchos puestos de comida y algo de entretención. Encontramos una tienda de galletas Mrs. Fields que se nos hacía agua la boca probar, pero nos aguantamos. Ahí nos metimos a jugar un juego de aventura en 7D. ¿7D? Dirán ustedes. Y así es. Te dan lentes 3D, las sillas se mueven, te tiran agua y aire, y te dan una pistola para que dispares las cosas que salen de la pantalla. Al final del juego te dan tu puntaje. Bien entretenido.

La isla de Alcatraz



Nos sacamos la clásica foto con la isla de Alcatráz en el fondo, una foto con los lobos marinos y luego seguimos nuestro recorrido por la ciudad. Fuimos a la famosa calle en Zig-Zag, que está plagada de gente tomándose foto, no entiendo bien porqué, porque no se aprecia la calle desde arriba, pero en fin, también nos sacamos una foto y luego bajamos la calle en auto. Seguimos al famoso puente de San Francisco, el Golden Gate Bridge, el cual es de tono rojizo, no dorado.  Lo cruzamos y fuimos al mirador. Por supuesto no es posible ir hasta el mirador y volver sin pagar el peaje que cobran, por suerte esto se puede pagar online y ahorrarte una gran multa.


Luego seguimos a Stanford a ver a mi amiga Ryoko quien estaba estudiando allá. Lamentablemente a la hora que llegamos estaba casi todo el campus cerrado por lo que no pudimos ver mucho, pero de todas formas hicimos un pequeño recorrido en auto. Continuamos la visita en Palo Alto donde fuimos a una calle con muchos restaurantes y para mi felicidad terminamos en The Cheesecake Factory, uno de mis restaurantes favoritos. La guinda de la torta.

En Stanford
Con esto finalizó el viaje, era hora de seguir a Los Angeles para tomar el vuelo de regreso a Miami, para posteriormente tomar el vuelo de regreso a Chile. En miami tuve que arrendar un auto ya que llegaba a un aeropuerto que quedaba un poco lejos de Miami Beach, Fort Lauderdale Airport, en Miami Beach alojaría en el mismo hostal donde me quedé cuando llegué (aunque estacionar en Miami Beach es muy complicado y perdí más de media hora buscando donde dejar el auto que no tuviera restricción para residentes y de horario). Y luego en la mañana siguiente seguir a Miami’s International Airport, donde me tocó correr un montón ya que no contaba con que no existiesen bombas de bencina cerca y tuve que alejarme un montón (además de perderme un poco) para lograr llenar el estanque y devolver el auto. Pero qué serían los viajes sin estos desafíos.


Quiero volver. 

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