domingo, 1 de mayo de 2016

¡Ta! Montevideo


Algo que debí haber publicado a finales del año pasado..

Llevo casi 3 meses viviendo de forma intermitente en Montevideo, Uruguay. Lo llaman la Suiza de Latinoamérica y seguro es por el tamaño del país y los precios. El país completo tiene una población cercana a los 3 millones y en Montevideo cerca del millón y medio. 

La ciudad es parecida a Santiago hace unos años atrás. No hay mucho tráfico, los choferes de las micros son los que cobran los pasajes, los bancos recién están empezando a tener banca digital y el gobierno está incentivando el uso de tarjeta de crédito y débito. 
Los Uruguayos son lejos más simpáticos que los Chilenos, tiene mucha voluntad de ayudarte. Andan con su termo y su mate para todas partes: en la oficina, en la playa, en la micro e incluso cuando están manejando. 


Además he aprendido ciertas palabras que usan ellos:

¡Ta!  vendría a ser el equivalente a “estamos” u “ok”. Equivalente al “ya” para nosotros.
Pronto: en lugar de decir “listo” utilizan "pronto". La comida está pronto.
A las ordenes: así se despiden en los correos y después de las reuniones, una manera de decir “quedo a su disposición" o "atento a comentarios"



La calidad de vida parece ser mejor, al menos cuentan con aire limpio y una linda costanera que ellos llaman “rambla”. La playa de Montevideo da a un río por lo que el color del agua es café y fría, y tiene muchísimo viento. Es ideal para hacer deportes aunque la gente aun no tiene mucha cultura para esto. Los ciclistas no saben por donde andar, y los que van corriendo tampoco respetan el paso, se debe andar con mucho cuidado.

También me encontré con que usan llaves que parecen del siglo pasado, me las he topado en varios lugares por lo que son comunes por acá. No les tomé foto, pero parecen llaves sacadas de Harry Potter.



Salir a comer es caro, pero existe un descuento para turistas donde te devuelven el IVA al pagar con tarjetas de crédito internacionales. Esto es el 22% y no se necesita hacer ningún trámite para ello, se devuelve de forma automática en la tarjeta de crédito.

La comida típica a probar aquí son los Chivitos, unos sandwiches contundentes con milanesa (apanado), jamón, tomate, lechuga y queso, y el pan rebosado en un poco de aceite. Un sandwich así sale cerca de 10usd, unos $7.000 CLP con el cambio del momento. 

miércoles, 20 de abril de 2016

Último día en la Habana - día 14


De vuelta en La Habana nos quedaba el último día antes de nuestro vuelo. 

Regresamos a la Calle obispo a ver las cosas que no habíamos podido disfrutar los primeros días. Nos dimos cuenta que hay varias tiendas de artesanías, así como tiendas para cubanos y otras más turísticas. Seguimos caminando y llegamos a una plaza donde había una feria de libros en casi todo su perímetro. Los libros, a pesar de ser usados, no eran nada de baratos para mi gusto. Lo que me llamó la atención, o confirmó mis expectativas en realidad, es que todos estaban orientados al comunismo y a la historia cubana y había muy poco, por no decir nada, de cosas de otros países que no sean comunistas.


Fuimos al museo del chocolate, no era un museo para nuestra sorpresa, era cafeteria y dentro de ella tenía algunos artículos de museo. Nos llamó la atención para lo turístico que es lo barato que eran las cosas. Un vaso por 1 cuc o chocolate caliente por 0.55cuc. Yo me pedí el chocolate caliente, tenía que probarlo a pesar del calor, el sabor era delicioso, pero era muy espeso, no me lo pude terminar. Al lado está la plaza vieja: muy bonita, amplia. Los edificios que la rodean hacen que se asemeje a la plaza de san Marcos en Italia, pero en una versión mucho más sencilla y más pequeña.

Seguimos a un almacén en la costanera donde había una gran feria artesanal: ropa, música, pinturas, souvenirs de todo tipo. Hay que darse una vuelta por ahí. Es mejor que las tiendas chicas de la ciudad. Al lado también se encuentra el antiguo almacén de la madera y el tabaco el cual es ahora una gran cervecería y lugar para escuchar música. Tenían 3 tipos de cerveza a 2 cuc el jarro (mug) también ofrecían comida a buen precio, pero no nos quedamos.


De las últimas cosas que hicimos fue ir al museo del ron. Muy bueno, absolutamente recomendado. Lo único que no me gustó al principio es que solo se puede recorrer con guía y hay que ver bien los horarios para no tener que esperar demasiado para uno de algún idioma que uno entienda. La verdad es que el tour guiado vale la pena, aprendimos mucho y el bien didáctico con videos y una muestra de ron al finalizar la visita.


Con esto se acaba el viaje a Cuba. En resumen: me encantó el país. La gente es muy buena onda y los lugares que visitamos me gustaron muchísimo. Estuvimos más que bien con el tiempo. Se pasa muy bien, se come rico y no se gasta demasiado. El hecho que no exista internet público también lo hace un destino perfecto para salir de vacaciones con intenciones de desconectarse y poder hacer muchas cosas diferentes. Algún día volveré.

lunes, 18 de abril de 2016

Viñales - Día 11, 12 y 13


Nuestro siguiente destino después de Varadero no fue La Habana, si bien pasábamos por ahí, seguimos a Viñales. Un lugar que me encantó y que no imaginé visitar en Cuba. Un lugar que no aparece en las revistas cuando te invitan a visitar este país. ¿Por qué solo hablan de las playas y de los all inclusives cuando tienen un lugar así? Tan verde y tranquilo.

Nos demoramos 4 horas en llegar, el taxi nos salió 120cuc. Nos quedamos en un hotel que agendamos desde una agencia en Cayo Coco: Hotel Horizontes Los Jazmines. Un gran hotel ubicado a 4km de Viñales. Luego de estar en los all inclusive, éste no te sorprende. El aire acondicionado no funcionaba (en ninguna de las piezas), ni el refrigerador ni la tele, pero la cama era muy cómoda y la media pensión que incluía era muy rica y más que suficiente.


Nos despertamos temprano y salimos a tomar desayuno. No nos imaginábamos el mirador en el que nos encontrábamos. Una vista increíble nos saludó en la mañana. Anoche habíamos llegado tarde por lo que no teníamos idea de lo que rodeaba el hotel. En eso este lugar se sacó un 7.

Nos levantamos temprano para aprovechar el día. Había un muy buen desayuno buffet. Coordinamos una cabalgata de 4 horas y tipo 10 ya estábamos saliendo. Nos cobraban 5cuc la hora por persona.


El guía guajiro se llamaba Miguel, con 64 años. Nos entregó nuestros caballos: Sanzanilla, Chocolate y Chiquitico. Cuál más flaco y angosto que el otro, nos daba un poco de pena montarlos. Eran muy obedientes y tenían buen tranco.


La primera parada sería en la cueva del silencio. Una cueva que en su interior podríamos encontrar una piscina donde nos podríamos bañar. Al llegar pagamos una pequeña entrada y fuimos con un guía al interior de la cueva. La cueva está completamente a oscuras y solo tienes tu celular y la linterna del guía para ver por donde vas. Al final del camino, luego de algunos minutos, llegas a la piscina: un pozón de agua café cuyo fondo es imposible de ver. En principio no tenía muchas ganas de meterme, pero luego que se metiera el resto me animé. El agua estaba fresca ¡al fin! hace tiempo que no estábamos con agua "tan" fría. El mar es una tina tibia en Cuba. Fue rico refrescarse.


La siguiente parada sería en el mural de la prehistoria. Emocionados de ir a este lugar histórico...cuando llegamos resultó ser un mural gigantesco pintado hace algunos años con un motivo de la prehistoria. El gran atractivo de este lugar se debe a los colores y al tamaño que ocupa este lugar. Este me decepcionó un poco. No era lo que esperaba en ningún sentido.


La siguiente parada sería en la casa del tabaco. Una casa de un campesino que se dedica a cosechar tabaco y armar puros. Nos enseñó todo el proceso de armado y nos armó uno ahí mismo, incluso lo podíamos fumar, pero yo me abstuve. Tan pronto como nos sentamos para que nos mostraran el proceso del tabaco empezó una lluvia tropical que no esperábamos. Pueden ver en las fotos que el cielo estaba completamente despejado. Salgan preparados para la lluvia.

Muy interesante como arman los habanos y como funciona la economía en base al tabaco. El gobierno se queda con una gran parte de lo que ellos producen y la pequeña parte que ellos pueden quedarse no es en forma monetaria sino en forma de tabaco por lo que además deben hacer el esfuerzo adicional de vender ese tabaco o habanos para poder mantenerse.


Miguel, nuestro guía


Una vez que terminó la lluvia fuimos a almorzar a la Finca Roja, estábamos muriendo de hambre. La comida no podía estar más deliciosa. El cordero estaba increíble y nos sirvieron más de lo que podíamos come entre los 4. Cordero, Ropa Vieja, Papas, Ensaladas, porotos, arroz y mucho más. Exquisito.


La salida se extendió más de lo que habíamos planeado, paseado un recorrido de 7hrs en total. Llegamos casi a las 5 de la tarde al hotel, agotados.


La mañana siguiente, antes de continuar nuestro viaje de regreso a La Habana, fuimos a dos cuevas muy recomendadas. La primera, la cueva del Indio, cobraban 5cuc por persona y te permitía tomar un bote que paseaba dentro de la cueva durante 10 minutos. 
La segunda cueva era la Cueva Palenque de los Cimarrones, te cobraban 3cuc por persona e incluía una bebida típica del lugar. El recorrido de esta cueva lo hicimos en menos de 10 minutos, no vale la pena ir hasta tan lejos por estos lugares. Sin embargo el paisaje que rodea las cuevas vale la pena caminarlo.
La bebida "de cortesía" que nos dieron se llamaba Ochún. Se prepara con miel, limon, jugo de naranja y ron. No estaba tan mal.


Me quedo con Viñales como uno de los mejores destinos de Cuba, lugar que no se pueden saltar, sobretodo estando a 2 horas de La Habana. No tiene playas, pero tiene paisajes hermosos y mucha tranquilidad, así como buena comida.




sábado, 16 de abril de 2016

De Cayo Coco a Varadero - día 10


Extendimos un día más nuestra estadía en Cayo Coco, principalmente porque no logramos encontrar transporte para ir a nuestro siguiente destino a la hora que fuimos a a hablar con la agencia de turismo.

Coordinamos un taxi por 180cuc que nos pasaría a buscar al hotel y nos llevaría a un all inclusive (Meliá Las Antillas) en Varadero, ubicado a dos horas de La Habana. Demoramos 6 horas en llegar desde Cayo Coco. Fue un largo camino y nos costó encontrar el hotel que estaba a un extremo de la península (y a una media hora del centro de la ciudad). El hotel era apoteósico aunque menos que el de Cayo Coco, se notaba que tenía algunos años más que el Meliá Jardines del Rey.


Una vez ahí tomamos un bus hop on hop off que era muy conveniente que nos llevaría al centro. Por 5cuc tendríamos un pase válido para todo el día.
Llegamos al centro y nos fuimos a vitrinear los puestos de artesanías. Algunos más artesanales que otros. Ahí fue donde compramos la mayoría de los souvenirs: cucharas de coco, porta habanos, algunos imanes, llaveros, entre otros. El pueblo de Varadero no tiene mucho atractivo más allá de sus playas y los all inclusive. Fuera de la calle principal y algunas atracciones sobre la ruta del bus hop on/hop off no hay mucho que hacer.



Alcanzamos a ir a la playa un rato y luego seguimos vitrineando. Para nuestra felicidad encontramos una pequeña galería de arte cubana. Muchas pinturas de diferentes artistas. Ahí me compré un cuadro que me encantó. Un caballo con un fondo de tonos morados que aparenta estar galopando. No me pude resistir y no era tan caro tampoco. Terminando de comprar empezó a llover y de repente nos encontrábamos rodeados por una tormenta tropical. Sentías que se estaba cayendo el cielo y que no iba a parar nunca más.  Por suerte al poco tiempo pasó un bus hop on/hop off que paró cerca de la galería y nos dejó subir. Con lo poco que estuvimos bajo la lluvia quedamos empapadas.

jueves, 14 de abril de 2016

Cayo Coco - Día 7, 8 y 9


Empezamos el día cerca de las 9. Desayuno buffet en el hotel. Nada fuera de lo normal en un buffet, lo que si sorprende es el tamaño de los platos que se sirve la gente y el tamaño de la gente misma, pareciera que vinieron a engordar y lo están logrando.

Fuimos a la playa, para nuestra sorpresa no estaba tan llena como pensamos que estaría. Habían reposeras de sobra y muchas sombrillas disponibles. Dejamos las cosas en la playa y nos metimos al agua. Con Jesus hicimos snorkel por 1,5hrs aproximadamente, llegamos bien lejos de la playa no encontramos mucho. Pudimos ver un par de peces, una gran estrella de mar y una caracola.

Snorkel

El mar es bastante bajo, en muchos lugares te puedes parar y en los lugares "profundos" donde estuvimos debían tener entre 3 y 4 metros de profundidad, no más de eso.

Al lado de la playa hay un bar, por lo que terminamos nuestra mañana de playa con 3 pequeñas piñas coladas al hilo. A las 13.30 ya estabamos comiendo nuevamente y volvimos a la pieza a dormir una siesta. Una vida de flojos.


15:30 estábamos nuevamente en la playa, el sol estaba extremadamente fuerte, pero estuvimos chapoteando un buen rato más. Cerca de las 17hrs estábamos comiendo nuevamente..esto parece broma, pero así fue. Seguimos a la piscina principal que parece temperada y ahí nos quedamos hasta las 19hrs. A las 21hrs teníamos reserva en uno de los 5 restaurantes a la carta que proporciona el hotel. Estaban bien bueno y mejor comida que en el buffet.



El panorama del día siguiente consistía en salir a bucear. Muy emocionada de salir a bucear, agendamos dos inmersiones en los cayos. 

El atractivo de bucear en los Cayos son los corales. Iríamos a ver uno de los corales más grandes que se han preservado. Luego de haber buceado en Galápagos con una diversidad animal impresionante, bucear en los cayos no fue tan impresionante. La tranquilidad que se siente bajo el mar no lo supera nada. Te olvidas de todo, te concentras en tu respiración y en flotar. Me encanta




Buceando

martes, 12 de abril de 2016

Trinidad a Cayo Coco - Dia 6


Nos levantamos tarde, mis compañeros de viaje salieron en la noche y yo aproveché de reponer todas mis energías. Hablamos con Ronaldo y le pedimos que nos consiguiera un taxi que nos pudiese llevar a Cayo Coco, donde habíamos reservado 2 noches en un todo incluido. 

Teníamos un par de horas para pasear antes de partir a los Cayos. Durante el paseo noté la cantidad de perros callejeros que habían en Trinidad, a diferencia de La Habana, donde no recuerdo haber visto uno. Me pregunto porqué será...

Como brunch pasamos por un helado en la heladeria Dulce crema. Me pedí una ensalada tropical: helado con fruta por 2 cuc. No le tenía mucha fe, y resultó mucho mejor de lo que esperaba. 
Para almorzar, volvimos a Oyún y Yemayá. Jesus comió langosta por 7 cuc y nosotras ropa vieja. Incluyendo un agua y papas fritas comimos los 3 por 20 cuc. Muy barato.


Tomamos un taxi a Cayo Coco, nos salió 100cuc para los 3. Este no tenía aire acondicionado como el anterior, pero con las 4 ventanas abiertas no sufrimos tanto.

La llegada a cayo Coco está bien controlada por policías y guardias. Tuvimos que presentar pasaportes para poder pasar al sector. Nos indicaban que antiguamente Cubanos no podrían pasar, solo turistas. Ahora no están tan pesado, pero igual hay mucho control. Pasando el check point comienza un largo pedraplén, un camino artificial construido para conectar los cayos con el continente hace unos 18 a 20 años. Hay gran vegetación a ambos costados de la autopista una vez que se llega a los cayos. Esta vegetación, muy tupida, no permite ver el mar a los costados ni a los hoteles que están prácticamente uno al lado del otro.


Llegamos al hotel y no lo podíamos creer, el Meliá Jardines del Rey, un hotel resort de 5 estrellas que conseguimos a 67cuc la noche, todo incluido. Parecíamos unos sudacas, no lo podíamos creer. Hicimos el check-in, nos dieron un coctel de bienvenida y nos llevaron a la pieza en un carrito. El hotel tiene al menos unos 16 edificios (bungalows) nos tocaron habitaciones en el tercer piso. Dos de ellas mirando hacia la piscina. Amplias piezas, aire acondicionado, agua y bebidas a disposición en el mini bar, tele con tv cable, una caja fuerte y mucho más.



El botones que llevó nuestro equipaje nos comentó que el era ingeniero informático y que trabaja en el hotel por propinas, porque su sueldo es de 12 a 15 cuc al mes y como ingeniero gana mucho menos. Es impresionante la diferencia de vida de los lugares donde habíamos estado y este hotel, todo lujoso y mucho derroche sobre todo en comida y bebidas. Te hace sentir mal y me parece increíble que permitan lugares así y prediquen un discurso tan contradictorio a un par de kilómetros de ahí.

La piscina se puede usar hasta las 18hrs, pero nos dijeron que si no hacemos ruido podemos meternos igual. Tipo 20hrs estábamos metiéndonos a la piscina, exquisito. Agua tibia y no hacía frío.

Al rato fuimos a comer, para posteriormente ir a la playa. Increíble estar echada a la luz de la luna, viendo las estrellas y escuchando el mar.




Andan muchos, muchos mosquitos, no hay que olvidar llevar repelente
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