miércoles, 20 de abril de 2016

Último día en la Habana - día 14


De vuelta en La Habana nos quedaba el último día antes de nuestro vuelo. 

Regresamos a la Calle obispo a ver las cosas que no habíamos podido disfrutar los primeros días. Nos dimos cuenta que hay varias tiendas de artesanías, así como tiendas para cubanos y otras más turísticas. Seguimos caminando y llegamos a una plaza donde había una feria de libros en casi todo su perímetro. Los libros, a pesar de ser usados, no eran nada de baratos para mi gusto. Lo que me llamó la atención, o confirmó mis expectativas en realidad, es que todos estaban orientados al comunismo y a la historia cubana y había muy poco, por no decir nada, de cosas de otros países que no sean comunistas.


Fuimos al museo del chocolate, no era un museo para nuestra sorpresa, era cafeteria y dentro de ella tenía algunos artículos de museo. Nos llamó la atención para lo turístico que es lo barato que eran las cosas. Un vaso por 1 cuc o chocolate caliente por 0.55cuc. Yo me pedí el chocolate caliente, tenía que probarlo a pesar del calor, el sabor era delicioso, pero era muy espeso, no me lo pude terminar. Al lado está la plaza vieja: muy bonita, amplia. Los edificios que la rodean hacen que se asemeje a la plaza de san Marcos en Italia, pero en una versión mucho más sencilla y más pequeña.

Seguimos a un almacén en la costanera donde había una gran feria artesanal: ropa, música, pinturas, souvenirs de todo tipo. Hay que darse una vuelta por ahí. Es mejor que las tiendas chicas de la ciudad. Al lado también se encuentra el antiguo almacén de la madera y el tabaco el cual es ahora una gran cervecería y lugar para escuchar música. Tenían 3 tipos de cerveza a 2 cuc el jarro (mug) también ofrecían comida a buen precio, pero no nos quedamos.


De las últimas cosas que hicimos fue ir al museo del ron. Muy bueno, absolutamente recomendado. Lo único que no me gustó al principio es que solo se puede recorrer con guía y hay que ver bien los horarios para no tener que esperar demasiado para uno de algún idioma que uno entienda. La verdad es que el tour guiado vale la pena, aprendimos mucho y el bien didáctico con videos y una muestra de ron al finalizar la visita.


Con esto se acaba el viaje a Cuba. En resumen: me encantó el país. La gente es muy buena onda y los lugares que visitamos me gustaron muchísimo. Estuvimos más que bien con el tiempo. Se pasa muy bien, se come rico y no se gasta demasiado. El hecho que no exista internet público también lo hace un destino perfecto para salir de vacaciones con intenciones de desconectarse y poder hacer muchas cosas diferentes. Algún día volveré.

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