jueves, 29 de enero de 2009

Kamakura! (Prefactura de Kanagawa)

Día 5: 29/01

Primero fue el templo de Engaku-ji

Partió nuestro día nuevamenten tomando el tren, pero esta vez bajándonos en la estación Kitakamakura de la línea JR Yokosuka, al sur de Tokio.
Caminando un par de minutos desde la estación llegamos a Engaku-ji (円覚寺) , un complejo de templos budista zen muy importante de Japón.

Este lugar contaba con varios templos, cada uno con su historia.
La ruta diseñada para caminar por el lugar era como una especie de U invertida. Empezamos por el lado izquierdo. Habian cosas para mirar en ambos costados. Jardines, casitas de los monjes, templos, cementerios, estatuas, etc Incluso nos topamos con un templo no tan templo en mi opinión. Este es el que se muestra en la foto a continuación:

[El templo del ciervo blanco]

Me costó entender de donde provenía su nombre... pero luego de un tiempo, mucho tiempo, cuando volví a ver las fotos en el computador, fue cuando vi que esa cueva que está detrás mio en la foto tiene efectivamente forma de ciervo ¿lo ven? Donde está más oscuro vendría a ser la cabeza... ¿ahora si?
En fin, parece que la historia también dice que alguna vez aparecieron ciervos blancos ahí, pero yo me convenzo más con lo que veo, la forma de la cueva :)

[Estatutillas]

[El interior de uno de los templos]

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Siguiendo con el paseo: Zeniarai Benten

[Lavándonos las manos para estar sagradas]

El siguiente lugar que buscamos fue Zeniarai Benten. Un lugar muy conocido por el hecho de que si lavas tu plata en un canalsito que hay en este santuario (sobre todo en primavera) se va a duplicar. Zeniarai significa lavado de monedas.
Yo lavé 5 yenes (go en).

Para llegar acá desde Engaku-ji tuvimos que hacer una larga caminata por un cerro. Yo diría que al menos caminamos 1 hora. Subidas y bajadas con muy buena vegetación y muy mala señalización hacia dónde teníamos que ir, pero llegamos.


[Este es el interior del santuario, abajo de la "mesita" verde está el canal para lavar las monedas o billetes]

El interior del santuario era bien especial. Estaba situado al interior de una cueva y no excesivamente trabajada por el hombre. La foto de arriba les puede dar una buena apreciación del luegar.
Además nos encontramos con muchos racimos de papeles colgando (ver foto de abajo). Resulta que cada uno de estos son origamis con forma de Grullas y juntan 1000 de ellos para formar este racimo. Si mal no recuerdo son para traer buena suerte...como el 80% de las cosas en Japón jaja.

[Racimos de 1000 origamis, unos desteñidos y otros no tanto]

En este lugar también había un templo "de verdad", quiero decir que era construido por el hombre y es lo que uno se imagina cuando piensa en un templo japonés. Dentro de este, a una orilla, tenían muchas tarjetitas de madera colgadas. Estas se llaman ema (絵馬). Su función es mantener los deseos y/o resos de las personas para que los Dioses luego los puedan leer.

[Ema, así se llaman estas tarjetas que guardan los deseos de la gente]

También contaban con otro lugar donde colgaban papeles que contienen la suerte (foto de abajo). En la mayoría de los templos y santuarios uno podía obtener su suerte mediante unos papelitos con ella escrita llamados Omikuji. Ahora bien, si la suerte que te daban esos papelitos no te gustaba o no era la que esperabas entonces los podías dejar ahí y no llevártela contigo (si te gusta, generalmente lo pones en tu billetera). De esta manera no te estarías llevando la mala suerte contigo.

[Omikujii no deseado]

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La guinda de la torta: Daibutsu


Por último lo que habíamos querido ver durante todo el día: el gran buda o daibutsu (大仏). Este no es el único gran buda que tiene Japón, pero si uno de los más famosos. Hay otro que planeamos visitar que está en Nara).
La verdad es que con toda la propaganda que le hacían al gran buda pensé que sería una estatua monstruosamente grande, pero no fue así. Si ven en la foto, es gran, pero no tan grande (tengan en cuenta que hay un par de metros de distancia desde donde estamos parados a el inicio del buda ~10m al menos diría yo).
Muy sereno y tranquilo el lugar. No sólo por la estatua, sino por el silencio de los alrededores y la poca gente que había en ese momento (llegamos cuando estaban a punto de cerrar).
Lo disfruté mucho. Me habría gustado tener más luz para sacar mejores fotos eso si.

1 comentario:

Leonardo dijo...

huy origami¡¡¡ que padre