jueves, 10 de diciembre de 2015

Día 2 en el Amazonas

Nuestra mañana comenzó en dirección a la casa de otra familia de la zona donde nos mostrarían otros animales más.


Fuimos muy bien recibidos por un par de niños y sus padres. Nos convidaron con agua de coco servido en un coco y nos empezaron a mostrar sus mascotas. Primero fueron un par de monos, cada vez te encuentras con nuevas especies de estos animales. Luego fue una boa gigante que con mucha fuerza logramos tomarla entre 3 personas, el grosor de su cuerpo era más grande que mi pierna, daba un poco de miedo. Cuando se puso a mover un poco la soltamos de inmediato para que nos agarre.


Luego Joel nos presentó una nueva planta con unos frutos del mismo color que sus hojas, pero si se abría se encontraban unas pequeñas pelotitas que al reventarlas daban un tinte color naranjo. Nos indicaba que los indígenas lo usaban para pintarse la cara y el cuerpo y algunas mujeres aun lo usan para pintarse los labios.





En seguida pasamos a una pequeña posa que tenían cerca de su casa donde encendido tenían a dos grandes peces Arapaima que vienen de una especie prehistórica y por eso lo hacían muy atractivos. Son nativos del Amazonas.


Por último pasamos a lo que era un corral de tortugas de tierra. Fenomenal ver tantos animales juntos. Con esto terminamos nuestra visita.

Nuestro siguiente destino era llegar al hospedaje donde pasaríamos la segunda noche. Este lugar era más un hostal amazónico. Construido en un palafito, tenía varias piezas pequeñas con camas, había luz y enchufes que funcionaban con un generador que prendían en ciertos momentos.

En este lugar tenían unos botecitos para hacer kayak, por lo que aprovechamos de salir con mi hermana a remar un poco. El río estaba muy tranquilo, fue un lindo paseo.  Y ahí nos quedamos, recorriendo.


El segundo atardecer en el Amazonas fue más espectacular que el primero. El río hacía de espejo al estar tan quieta el agua y lograba un efecto espectacular. Logramos ver más delfines saltando y tratamos de buscar cocodrilos, pero esos no pudimos ver. De todas maneras lo que habríamos alcanzado a ver serían solo los ojos ya que se buscan de noche con una linterna para que los ojos brillen, pero nada más que eso.






Fue otro lindo día en el amazonas

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