viernes, 8 de abril de 2016

De Habana a Trinidad - Día 4


Nuevamente nuestro día no empezó muy temprano, esta vez no por calor sino por la hora que nos acostamos anoche.

Luego de tomar el desayuno, Michel nos llegó a una agencia de viajes para ver el alojamiento en los cayos, donde todo funciona con hoteles all inclusive, no hay casas particulares. Llegamos al hotel Saint John's donde había un pequeño puesto de una mesa y unos folletos donde podían ofrecernos hospedaje. La señora sacó un gran archivador y empezó a darnos diferentes precios y recomendaciones. Nuestro destino terminó siendo cayo Coco en el hotel Meliá all inclusive a precio de cubano: 67cuc la habitación sencilla con 3 comidas cada una. Una super oferta.
Para confirmar se hizo una reserva por teléfono, como en los viejos tiempos, y se nos entregó un recibo a mano.


Luego seguimos con la asaña de sacar plata de un cajero para no andar tan justo. Probamos dos cajeros y nada. Solo aceptaban Visa que no fuera de banco americano, pero igual no logramos que funcionara. Desconocemos la razon.
Continuamos al banco nacional donde hice un giro presencial en la caja. La cajera realizó un cargo a la tarjeta y listo. Hay que tener ojo que esta opción es muy cara porque te cobran el cambio de dólar a cuc. Por sacar 300 cuc me cobraron 310 cuc (según ellos no incluye comisión de ellos solo el cambio de dólar) sumándole a eso el cambio de cuc a usd de la propia tarjeta más la comisión internacional es muy poco coveniente, pero saca de apuros.


Un mural en el callejón de Hamel. Poesía en tinas de baño

Continuamos nuestro día con la primera salida al callejon Hamel. Un entretenido callejón con arte de artículos reciclados. Un proyecto de una cooperativa para darle a la comunidad sentido de pertenencia y alejar a los jóvenes de la delincuencia y malos pasos. Es un callejón pequeño de unos 40 metros de largo. Ya se ha convertido una atracción turistica por lo que cuentan con dos restaurantes ahí mismo bien caros. Un plato de comida cuesta cerca de 20cuc, nosotros estamos comiendo por 5 a 10 cuc. Ambos restaurantes son muy lindos por dentro, eso no lo puedo negar, pero con estos precios nos vimos obligados a buscar otro lugar para comer. Caminamos y caminamos hasta que ya no nos quedaba mucho tiempo para tomar el taxi que nos llevaría a Trinidad. Terminamos comiendo en la cafetería Fiat casi frente al malecón  (costanera). Pizza, sandwiches y bebidas, muy económicas, pero no muy rápidos.


Corrimos de regreso al hostal y el taxi ya nos estaba esperando. El viaje a Trinidad nos saldría 30cuc por persona. Es un viaje de unas 4 horas. Nos dijeron que sale un poquito más que irse en bus, pero vas más cómodo y te busca en el hostal y te deja en el siguiente hostal. El pueblo se encuentra en el centro de la isla pero en lado sur, casi llegando a la costa.

Nuestro chofer se llamaba Ramón. De camino pasamos a buscar a otra persona, resultó que no era un taxi si no un colectivo y siempre tratan de llenarlos. Ya no ibamos tan cómodos,  pero tampoco estuvo mal. La persona que recogimos era una niña de 17 años llamada Gabi, se veía mucho mayor para la edad que tenía. Era muy calladita y buena onda. Estuvo bueno el viaje. El velocímetro del taxi estaba malo, pero no pasó nada. Uff.

La plaza mayor de Trinidad
Llegamos a la casa de doña Elena una casa angosta de 2 pisos más una terraza en el techo. Muy agradable y cómoda. Toda la casa era para nosotros. En el primer piso había un pequeño living, un comedor y la cocina. En el segundo piso estaban las dos piezas que usaríamos, cada una con su baño.

Salimos a pasear con Ronaldo, el hermano de Michel, caminamos por la plaza mayor la cual está muy bien mantenida con jardines, se ubica justo frente a la iglesia principal. Seguimos caminando e hicimos una pequeña parada en "La Canchánchara" a tomar el famoso trago que lleva el mismo nombre. Este trago es en base a agua ardiente, miel y jugo de limón. Bastante fuerte y no se podía comprar nada para comer en ese lugar, por lo que se me subió muy rápido a la cabeza.

Canchánchara
Trinidad es de las ciudades más antiguas de Cuba y de las que mejor se conserva manteniendo el ambiente antiguo de la época cuando fue fundado.

En la noche cenamos en el restaurante Trinidad 500, era un poco caro para nuestro gusto, andaba con ganas de pasta y pedí spaguetti carbonara.

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