jueves, 10 de agosto de 2017

De regreso a Antananarivo


De regreso entre Ambositra y Antsirabe no había mucho más que ver más que admirar el paisaje verde que poco a poco iría diminuyendo a medida que nos acercábamos al norte.

Nos detuvimos en Antsirabe para pasar la noche y seguir temprano a Antananarivo. Pasamos la noche en el mismo hotel que de ida: el Hotel Grand Thermal. Comimos en el restaurante del hotel e invitamos a Tahir para comer con nosotros. Nos comentó que era primera vez que comía en un restaurant elegante con mantel. Me emocioné un poco de escucharlo y a la vez me hizo abrir los ojos nuevamente, que a pesar las facilidades disponibles, el valor que para nosotros parece muy razonable o a veces muy barato, para la realidad del país es elevado y poco accesible para los malagaches.


En la mañana siguiente, a 10km de la ciudad, hicimos una breve parada en el lago Tritriva, un lago volcánico rodeado por pinos. Si bien era prácticamente un mirador, cobraban 5.000Ar por extranjero, 500Ar a los locales y un guía obligatorio por 20.000Ar. Y si pagas un poco más, puedes saltar y tirarte al lago. Antes de ingresar al sector y posterior al "tour", llegan decenas de niños y adolescentes, como una avalancha, a venderte piedras de colores, no son nada de otro mundo, sólo buscan ganar algo de monedas. Alguno de los niños hablan inglés, esos son los que han tenido el privilegio de ir a una escuela privada y por lo mismo, te piden ayuda para que puedan seguir asistiendo, y si no quieres comprarles piedras, ellos aceptan lápices o cuadernos. 
El tour era una pequeña caminata alrededor del cráter. Nos comentaron un poco de la historia del lugar. Como muchos lugares, el lago tiene una historia de amor, la historia de un hombre pobre y una mujer de buena familia que se suicidaron ahí. En general los malagaches tienen miedo a nadar en ese mar, en general hacen sacrificios de animales (de todo menos chanchos que está prohibido)
El crater del lago Tritriva se ubica cerca de 2.000m.s.n.m. lo que proporciona una linda vista panorámica al campo y la ciudad de alrededor.



En Antananarivo fuimos al zoológico, los turistas pagan, los locales no. A la entrada del zoológico hay varias personas que te ofrecen sus servicios de guía para ganarse algunas monedas, pero no es obligatorio tomarlos (ni tampoco son guías oficiales). En el zoológico pudimos ver algunos lemures que no habíamos podido divisar en la naturaleza. También vi por primera vez a un faisán dorado, un hermoso pájaro que pareciera que lo sacaron de una película de Disney, simplemente me encantó.

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