domingo, 13 de agosto de 2017

Parque Nacional Arusha - Día 3 en Tanzania

Llegamos a pasar la noche a un hotel en Arusha que parecía ser de 5 estrellas luego de pasar la noche en las cabañas de Olpopongi (en la realidad era de 3 yo creo). El hotel se veía bastante nuevo, era bien moderno y muy limpio. Nos esperaba una comida buffet en el mismo hotel la cual era principalmente comida India lo cual me llamó la atención en un principio, pero luego supimos que los dueños del hotel eran indios.


La mañana siguiente nos preparamos para ir al parque nacional de Arusha que queda a casi 2 horas de la ciudad. Camino al parque nos topamos con un gran grupo de babuinos, adultos y pequeños caminando en un mismo sentido con cierto propósito. Algunos acarreando basura (como se puede ver en la foto uno de los monos tiene una botella plástica en su mano) también nos tocó ver una escena muy triste donde había un babuino muerto en medio de la calle, no sabemos si por muerte natural o atropello...


Llegamos al parque y tuvimos que contratar a un guardia que nos pasearía a pie por el lugar. Los guarda parques son los únicos que están autorizados a acarrear una escopeta en caso de emergencia con algún animal.
Camino al valle donde se podían ver varios animales, el guarda parques nos instruyó en varias plantas y sus usos, por ejemplo una planta cuyas hojas eran muy suaves como con terciopelo nos indicó que as usaban de papel higiénico. Otra planta cuyas hojas eran más asperas se usaban para limpiar los platos. Otra planta con propiedades medicinales que usaban sus hojas para el dolor de dientes y sus raices para el dolor de estómago.



Estuvimos medianamente cerca de varios animales. En particular los que más me gustaron de este parque fueron los facoceros (Pumba en la película Rey León, warthogs en inglés) unos animales que se parecen mucho a un jabalí. Son extremádamente asustadizos y a su vez muy olvidadizos. Según lo que nos contaban, cuando se asustan salen corriendo, pero al poco rato se les olvida porqué estaban corriendo entonces se detienen y su depredador los alcanza.



También vimos grandes grupos de búfalos africanos, con sus enormes cachos y los pajaritos que viven sobre ellos. Vimos un gran lago con muchos flamencos y por supuesto nuestro primer grupo de jirafas, cebras y facoceros, todos en un mismo cuadro. Cuando ves esto la emoción de ver estos animales majestuosos te llenan y te acelera el corazón. Con el paso de los días te empiezas a dar cuenta que no era la gran cosa que vendrían encuentros mayores.



También nos topamos con un par de antílopes de la especie Cobo (Waterbuck en inglés) considerado dentro de los antílopes de gran tamaño. Se caracterízan por tener el extremo de su hocico blanco, su nariz negra con forma de corazón y muchas veces tienen una aureola blanca alrededor de la cola (como se ve en el Cobo que nos está dando la espalda).  Los de la foto sabemos que son hembras porque no tienen cachos. Según wikipedia, las hembras alcanzan su madurez sexual en 2 a 3 años mientras que los macho lo hacen a los 6 años. Con un periodo de gestación de entre 7 a 8 meses, no es un animal que se encuentre en peligro de extinción, sin embargo su biología no les permiten deshidratarse y por ello siempre están cerca fuentes de agua, lo es cada vez más escasa.


Para terminar el recorrido por el parque, fuimos a dar una vuelta en el auto por un sector que tenía mucha más vegetación. Se podría decir que era más selvático. En este sector encontramos unos monos maravillosos que no tenía idea que existían y por eso publico 3 fotos de ellos. Su nombre oficial es Colobus guereza. Tienen un cuerpo principalmente negro, con el contorno de la cara blanca la cual les da un contraste a su perfil, un flequillo en su espalda que parece una capa y una maravillosa y larga cola blanca y peluda parecida a un plumero.



El tamaño de estos animalitos puede alcanzar los 72 cm, esto sin contar la cola que puede llegar a medir 82 cm por su parte. Solo se pueden encontrar en el centro de Africa.

Estuvimos mucho tiempo tomándole fotos a estos monos. Creo que vale la pena disfrutar a estos animales en su hábitat natural, sin molestarlos, observándolos a la distancia y maravillandose por el diseño de su pelaje.




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