viernes, 11 de agosto de 2017

Llegada a Tanzania - día 1


Tomamos un vuelo desde Antananarivo, Madagascar, al aeropuerto Internacional Kilimajaro el cual está al lado de la ciudad de Arusha y el pueblo Moshi en Tanzania. 
Al menos para chilenos, la visa se compra en el mismo aeropuerto. Vale 50 dólares y a diferencia de lo que habíamos encontrado en internet, no es necesario llevar una foto de carnet ya que te sacan la foto ahí mismo así como también te toman todas tus huellas.

En el aeropuerto cambiamos plata, la tasa de cambio es buena ahí a diferencia de otros países. Se recomienda llevar dólares más que Euros, el cambio es mejor y en muchos lugares puedes pagar directamente en dólares por lo que podría ser que ni siquiera tengas la necesidad de cambiar a moneda local. La moneda es el chelín tanzano (Tanzanian Shilling) donde 1 USD equivale a aproximádamente 2200 TSH al momento de nuestro viaje.

En el aeropuerto nos fue a buscar nuestro guía Joshua de la agencia Travel-Karibu Rwanda, quienes nos ayudaron a armar un tour a medida por los 10 días que teniamos para estar ahí.
Nuestra primera parada sería en una plantación de café  y un paseo a la cascada del pueblo Materuni.

Camino al lugar pudimos ver a mucha gente caminando por la misma ruta en la que íbamos. Lo primero que me llamó la atención fue que tanto hombres como mujeres utilizaban el pelo con corte al raz. No pregunté la razón, pero supongo que tiene que ver con una combinación entre la higiene, la escazes de agua y la temperatura. También muchas de estas personas llevaban grandes cantidades de paja sobre su cabeza así como baldés con algo que probablemente no eran muy livianos.

Llegando a la platación de café comenzamos a caminar en dirección a la cascada, con otro guía del lugar. Este guía nos enseñó algunas cosas en el camino, como por ejemplo que el café tiene que crecer a la sombra y que forman un buen ecosistema entre las vacas y las plantaciones de plátanos.  Así como también empezamos a aprender nuestras primeras palabras en Swahili:
Karibu: Bienvenido
Mambo, Jambo: Una forma casual de saludar a la gente. Uno dice Mambo y el otro responde Jambo.



Llegamos a la cascada entremedio de una vegetación muy tropical. Nos motivaron a bañarnos en el agua, la cual estaba muy helada, y a pesar que nos advirtieron de no bañarnos en agua dulce por riesgo a tener algún parásito, Domingo se aventuró a tirarse al agua igual. Yo me quedé tomando fotos.

En el camino de vuelta de la cascada nuestro guía divisó unos pequeños camaleones en las plantas. En total logramos ver 3, pero uno de ellos tan cerca que pudimos tomarlo y admirar la grandeza de este pequeño animal.


Antes de finalizar nuestro camino de vuelta a la casa principal de la plantación de café nos detuvimos un rato a almozar. Para esto nos entregaron una caja de cartón a cada uno con una pata de pollo frito al estilo KFC, una pequeña empanadita, un donut glaceado, un queque, unas galletas, una manzana y un jugo. Lo encontramos bastante bueno y contundente inicialmente, lo que no sabíamos era que en los próximos 9 días estaríamos comiendo prácticamente lo mismo.



De vuelta en la entrada de la plantación, nos empezaron a contar más sobre el proceso del café y los distintos tipos que existen. A modo de resumen:
El café Arábica es de 2 a 3 granos y es más dulce que el cafe Robusta que es más amargo y tiene más cafeína. El Arábica crece en altura, mientras que el Robusta a 700 y 800 m.s.n.m.
Luego de esta pequeña introducción

Luego de esta intro, fuimos de nuevo a las plantaciones y recogimos algunos granos de café, los limpiamos, los procesamos y luego lo tostamos. 


Nos encontrábamos en la plantación de café donde los "Chaga Boys" eran quienes los preparaban. Es una actividad comunitaria, cantan canciones y lo pasan bien. Nos hicieron parte de todo ese proceso.





Terminada esta actividad nos dirigiríamos a nuestro próximo destino donde pasaríamos la noche.
Camino a nuestro alojamiento vimos 2 grupos de cebras, cerca de 16 girafas a lo lejos y un par de aninalitos más. Fue muy emocionante y lo único que queríamos era parar para tomar fotos. Nos detuvimos un par de veces, pero no sabíamos lo que nos iba a esperar después.

Como dato rosa: en el camino se pueden encontrar varias tiendas de pinturas y artesanías. Algunas de las pinturas se me hicieron familiares: eran inspiradas por el pintor Edward Tingatinga, cuyo estilo ha sido muy popular para los turistas e incluso se realizó un dibujo animado con este estilo, que lleva su apellido, que enseña a los niños algunos de los misterios de la selva.

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